Madrid se convierte estos días en el epicentro del oro líquido con el inicio de la World Olive Oil Exhibition, la feria más importante del planeta en torno al aceite de oliva, que celebra su decimotercera edición en el recinto ferial de Ifema.
Durante dos días, cerca de 5.000 productores, compradores, cocineros y representantes de la hostelería y la restauración se dan cita para poner en valor este jugo tan nuestro.
El encuentro se ha consolidado como el lugar perfecto para que profesionales de todo el mundo caten y descubran nuevos elixires, analizando las últimas tendencias de un producto en constante evolución.
Entre los asistentes, Esther Alonso, directora de la DOP Aceites Madrid, ha sido una de las encargadas de probar los aceites de nuestra tierra, certificando la calidad de las cosechas locales.
"Nosotros tenemos una producción muy chiquitita, pero de muy alta calidad. Estando aquí lo que aprendemos es que hay variedades diferentes según las zonas y que los aceites de variedades diferentes son aceites distintos, encones uno para un puré, otro para una ensalada… O sea que ya empezamos a jugar y aprender de un producto", declara Esther.
Pero no solo los catadores oficiales tienen cabida. Profesionales como Amparo y Beatriz recorren la feria con un objetivo claro: analizar el mercado y comparar botellas.
"Nos dedicamos a la venta de envases de vidrio", explica Amparo, quien destaca la espectacular evolución del diseño en el sector. "Son botellas que se hacen exclusivas para ellas. Según el aceite, le ponen una botella que es maravillosa". La importancia del continente se suma así a la del contenido.
Beatriz, por su parte, resume la filosofía del verdadero amante del aceite: "En función del olor ya me apetece o no me apetece, y si te apetece no pasa absolutamente nada porque lo pruebes. Lo saboreas bien y perfecto todo". Y en ese ritual de cata, el pan siempre actúa como cómplice perfecto para rematar la experiencia.
Pero la feria no es solo un escaparate, sino también un hervidero de creatividad culinaria. Para demostrar la versatilidad del aceite, Desafía WOOE ha propuesto a diez chefs un reto: preparar platos utilizando exclusivamente aceites con Denominación de Origen Protegida de Madrid.
"Las reglas son claras", explican los organizadores. "Ellos pueden traer todos los ingredientes que quieran, pero se va a valorar por parte del jurado que los productos que traigan sean de Madrid. Y lo obligatorio, eso sí lo pone la organización, es el aceite de Madrid".
La competencia ha prometido ser reñida, ya que "va a estar difícil porque algunos de los que participan vienen de ganar en estos últimos años varios concursos. O sea que es un plantel muy interesante".
Con solo media hora por receta, los chefs han dado lo mejor de sí mismos ante la atenta mirada del jurado, que ha tenido la difícil tarea de catar y decidir cuál era el mejor plato.
Finalmente, el primer premio del desafío ha recaído en una propuesta culinaria de altura. El ganador ha sido Agustín Herrera, chef del restaurante Torcuato, ubicado en el número 61 de la calle de Serrano, en el barrio de Salamanca. Su plato, elaborado con el obligatorio aceite de Madrid, ha conquistado al jurado y se alza como el mejor ejemplo de cómo el oro líquido puede brillar en la alta cocina.