El primer día de la prueba de acceso a la universidad (PAU), con 42.000 alumnos inscritos y que ha estado marcado por los controles aleatorios de radiofrecuencia en las aulas, se ha cerrado con fragmentos de Platón y de Hume en el examen de Historia de la Filosofía, que ha sido la materia elegida por 8 de cada diez alumnos en detrimento de Historia de España.
Unos diez mil estudiantes de los 13.424 que se examinan en la Complutense optaron en la fase obligatoria por la Filosofía, que además de ponderar tanto para carreras de Ciencias como de Humanidades, tiene un temario "más corto y mayor optatividad dentro del examen, se pueden descartar cosas", han dicho a EFE varios estudiantes.
Con el modelo pandemia, "se podía descartar un siglo entero en Historia de España, una posibilidad que nos han quitado", por lo que ahora los bachilleres afrontan un temario "mucho más largo y con mucha más memorización" en dicha asignatura, según las mismas fuentes.
De los 42.047 alumnos que se examinan desde este lunes, 13.424 lo hacen en la Complutense, 10.341 en la Autónoma, 6.348 en la Carlos III, 5.595 en la Universidad de Alcalá, 4.510 en la Rey Juan Carlos y 1.829 en la Politécnica.
Autores de Lengua Castellana
En los dos exámenes de Lengua Castellana y Literatura, uno para bachilleres de Ciencia y otro para el resto de modalidades, han entrado en los comentarios de texto los autores Lola Pons, Javier Gomá, Yolanda Castaño y Omar Fonollosa.
Controles aleatorios
Por primera vez se hacen controles aleatorios de radiofrecuencia para detectar teléfonos, relojes inteligentes o micropinganillos, aunque siempre teniendo en cuenta "la presunción de inocencia".Según la vicerrectora de Estudiantes de la Complutense, Rosa de la Fuente, se analizará cada caso con "proporcionalidad", y el estudiante "se podrá defender" presentando alegaciones, ha dicho a EFE.
En estos casos, "se marca el examen, que se puede continuar haciendo pero que se va a recoger de un modo diferente, se corregirá o no en función de lo que después se decida", en función de las pruebas.Para ello, hay dos aparatos de detección de tamaño reducido, uno para aparatos encendidos y otro para micropinganillos, que se pasan "discretamente por el aula para no interrumpir ni distraer".Tras detectar un caso, el tribunal de sede llamará al estudiante y su profesor de apoyo para "analizar qué ha ocurrido, tipificar la situación y poner la sanción correspondiente", que puede restar puntos o suponer un cero.