Crimen del Ingeniero: la geolocalización delata a los culpables

El posicionamiento de los móviles de Maje y su amante Salvador los ha delatado. Pese a que Antonio ya estaba muerto y, al parecer, Maje lo sabía, ella seguía mandándole mensajes de WhatsApp. El teléfono de Salva se encuentra a la vez que el de Maje, tras el asesinato, en la casa de la hermana de ella.

Maje y Salva quedaron en un centro comercial para acordar la explicación sobre las llaves del garaje, a modo de coartada. La Policía, que ya estaba tras la pista, grabó esta conversación. Los amantes pensaban pocos días antes de su detención que no estaba tras ellos. De hecho, Salva tranquilizaba a Maje diciéndoles que la Policía intentaría culpar a alguien con antecedentes.

Días después del asesinato, la viuda se sinceraba con una amiga que le escribía: "Nos gusta la movida con tíos buenos". Y Maje le contestó a su amiga: "Yo, la movida con Antonio que en paz descanse no la quería (risas)". La viuda comentaba a su amiga con todo detalle sus proezas sexuales con los hombres y escribió: "Yo ahora voy a ser feliz y hacer la vida que quiero, no sé aún con quién, me da igual".

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