Un pedacito de Brasil ha aterrizado en el barrio de Malasaña. En la Plaza del Dos de Mayo, número 5, la tienda 'La Brigaderie' ha abierto sus puertas para dar a conocer los brigadeiros, los pequeños y adictivos dulces que son la alegría de cualquier fiesta brasileña.
Detrás de este proyecto está Alejandro, quien ha decidido importar esta tradición, pero con un giro clave: adaptar su intenso dulzor al paladar europeo. "Los brigadeiros son como unas trufas brasileñas. Se hacen con leche condensada. Nosotros añadimos nata y mantequilla para rebajar un poco el dulzor", explica Alejandro.
Esta no es la única creación. Aunque ofrecen los clásicos como el beijinho (de coco y chocolate blanco) y uno de chocolate 70% con chocacrispis, la verdadera revolución está en sus creaciones locales.
La adaptación ha sido tan sensorial como estratégica. "Enseguida nos dimos cuenta que teníamos que versionarlo a sabores con los que la gente de aquí se siente identificada", reconoce Alejandro.
Y en ese camino, han encontrado un éxito rotundo: el brigadeiro de violeta es su "joya de la corona" y el más vendido. "Está hecho con el aroma de la flor de violeta y por fuera lleva caramelo de violeta y picapica. Es como una chuchería ácida", describe. Le sigue en popularidad el de torrija, que lleva un toque de limón en su interior y canela por fuera.
Actualmente, ofrecen unos diez sabores diferentes que rotan, incluyendo ediciones de temporada. Todos son artesanales, hechos a mano uno a uno en su obrador de Alcorcón, donde Gema y Paco dan vida a estas delicias.
Paco nos guía por el proceso en el taller. Comienzan fundiendo la parte grasa (manteca de cacao y mantequilla) para luego integrar la leche condensada, la nata y el azúcar. "Hemos versionado el producto original para conseguir algo más ligero, quizá algo menos azucarado, menos concentrado, para que puedas comer, en vez de una, tres o cuatro", explica.
Una vez cocinada y cuajada la masa, se vierte sobre una plancha de silicona para que se enfríe. Después, llega la parte más minuciosa: el porcionado y el boleado manual de cada unidad. Finalmente, cada brigadeiro recibe su baño de chocolate específico y su topping característico, dando como resultado un bocado único.
Con esta fórmula que combina la esencia brasileña con los sabores castizos y un toque de artesanía contemporánea, 'La Brigaderie' no solo vende dulces; ofrece una experiencia gastronómica que está conquistando, poco a poco, el paladar de Madrid.