En Safari Madrid conviven auténticos veteranos del reino animal que requieren cuidados especiales adaptados a sus dolencias. Leones con artritis o problemas pancreáticos, elefantes con dificultades dentales, reptiles con gota o retención de líquidos... todos ellos reciben una atención personalizada para que su vejez sea lo más digna y confortable posible.
Christian, uno de los cuidadores del parque, nos explica los cuidados que recibe el león, un auténtico rey de la sabana que ahora sufre artrosis. "Es importante intentar no tocar el pollo por fuera porque, si no, dejamos el olor dentro de la carne y te lo escupe", detalla mientras prepara la medicación oculta en la comida.
Pero los problemas de salud de estos felinos no terminan ahí. "Tenemos una hembra de león que el páncreas no le funciona del todo bien, entonces le baja mucho el nivel de azúcar y se lo compensamos dos veces al día durante la comida". Para ello, los cuidadores introducen azúcar en el interior del pollo que ingiere la hembra, mientras que el macho recibe su pastilla protectora.
El control médico es constante. "Todo esto está controlado, sobre todo, por ejemplo, a ella con el tema del páncreas tenemos que sacarle sangre de forma rutinaria", añade Christian, demostrando que la geriatría animal requiere los mismos procedimientos que la humana.
Las elefantas del parque rondan los 60 años, una edad muy avanzada para su especie. "Son muy mayores. Muy tristemente tienen ya 56-59 años y qué sucede, pues que toda la vida comiendo 200 kilos de comida, moliendo 200 kilos de comida, pues al final las muelas se van desgastando hasta que llegan un punto que ya son inservibles", explica Christian.
La solución ha sido adaptar su alimentación: "Esto es la comida picada. Está hierba tiene que tener un tamaño así más o menos, lo cortamos más o menos a lo que calculamos que ellas van a molerlo con lo que molerían con una correcta dentición. También va metido aquí en medio el pienso y un poquito de vitaminas".
Eso sí, hay alimentos que no necesitan ser triturados: "Las manzanas que nosotros usamos para entrenar o como premio se las comen muy bien porque solo con la presión la espachurran y ya llega a tener el tamaño adecuado para hacer la digestión".
El lagarto de cocodrilo también siente el paso de los años. Este ejemplar, que procede del tráfico ilegal, sufre gota articulada. "Él viene con un problema de gota articulada seguramente por la mala hidratación durante etapas jóvenes", señala Christian.
La solución ha sido modificar radicalmente su dieta. "Esto es trucha. Al lagarto de cocodrilo le conviene comer marisco, es decir, cangrejos, caracoles y demás. Qué pasa, qué es lo primero que te quita el doctor cuando estás malo, el marisco. Y hemos tenido que ir cambiando la dieta a trucha. No es medicación porque es alimento, pero en verdad lo que estamos haciendo es controlar esa gota articular y que él esté tan ricamente como está ahora".
Incluso hay reptiles con problemas de retención de líquidos, como una ejemplar de 34 años: "Ella lo que tiene es un problema de retención de líquidos. Es muy mayor. O sea, creemos que tiene 34 años. Controlamos la retención de líquidos a través de una ecografía".
Los problemas de la edad son universales, y tanto humanos como animales merecemos los mismos cuidados cuando llegamos a esa etapa de la vida. En Safari Madrid lo saben bien, y por eso trabajan cada día para que sus animales mayores tengan la mejor calidad de vida posible.