En una era dominada por las grandes plataformas y las multinacionales, Fuenlabrada ha demostrado que otro modelo no solo es posible, sino que es digno de admirar.
Con unos 3.000 comercios locales conviviendo en el municipio, la ciudad ha recibido un reconocimiento internacional: la medalla de plata de la Comisión Europea como capital del pequeño comercio.
Detrás de este galardón hay historias de resistencia, tradición familiar y, sobre todo, un valor que ningún algoritmo puede replicar: el trato humano.
La carnicería de Los Perreras es un claro ejemplo. Con más de 135 años de historia, este negocio ha sobrevivido a una guerra, a crisis económicas de todo tipo y a la irrupción de los grandes establecimientos.
"Lo ha superado todo, somos muy fuertes", afirma José, su actual responsable, mientras atiende a una clientela fiel que llena el local. Su secreto es sencillo pero infalible: "Hay que competir con la calidad, siempre con la calidad. Levantarse todos los días, ir a Mercamadrid y tener género fresco, y con simpatía y alegría, eso siempre".
Para José, la clave es "la cercanía con la clientela. Más o menos ya sabemos lo que quieren. Es un trato muy cercano y de mucho cariño".
A pocas calles, la Farmacia Ruiz Castro es otro de esos establecimientos que forman parte del alma de Fuenlabrada. Fundada por sus abuelos en la década de 1940, hoy Carmen regenta un negocio que ha visto crecer a generaciones enteras.
La noticia de la medalla de plata la ha recibido con orgullo: "Esto ha sido una buena noticia. Significa que realmente se está haciendo algo y que la gente viene a nosotros, a nuestra puerta, así que fenomenal".
Para Carmen, la batalla contra las grandes superficies se libra en el "tú a tú". "Esto, aunque es una gran ciudad, en esta zona es como un pequeño pueblito. Al final te conoces de toda la vida. Les llamas porque sabes, incluso te acercas, sabes dónde viven… Eso en una plataforma no lo tienes", afirma.
El premio europeo no solo mira al pasado, sino que impulsa el presente. Nacho, del Horno de Pan, lo tiene claro: "El secreto es el día a día, el dar lo mejor a nuestros clientes y el querer hacer más por todo el barrio y por toda Fuenlabrada".
Para él, este reconocimiento es una inyección de moral. "El apoyo al comercio local es valorar nuestro trabajo y seguir así día a día", concluye.
Otra de las voces que representa la esencia del comercio fuenlabreño es la de Laura Martín Atelier, que lleva 12 años resistiendo en el sector de la moda. Su estrategia para diferenciarse ha sido clara: la confección a medida y la exclusividad.
"Nos tenemos que ir reinventando poco a poco y mi secreto está en que hacemos confección a medida, entonces nos desmarcamos un poquito de todo lo que hace el resto de la gente que se dedica a hacer moda. Tenemos un producto muy exclusivo y muy personalizado, y eso nos desmarca", explica Laura.
La diseñadora tiene claro que la clave para sobrevivir en el competitivo mundo de la moda es la capacidad de adaptación. "El secreto es reinventarse todos los días e ir un poco acorde con lo que el público te va pidiendo y, sobre todo, desmarcarte del resto, dar un trato súper personalizado y pararte a pensar qué es lo que quiere el cliente, preguntarle y eso hace que nos desmarquemos del resto de negocios", añade.
Artesanía, calidad y una sonrisa. Esos son los valores que ningún gigante del comercio puede igualar y que han convertido a Fuenlabrada en un ejemplo para el continente.