Realmente, es un té fermentado y hoy nos adentramos en su propio proceso de creación. Pasamos por hacer mosto, introducir azúcar y añadir té. El mosto se fermenta y se oxigena durante 15 días hasta poder tener la bebida preparada.
La mezcla y el proceso de creación no es tan bonito cómo pueda serlo la kombucha en sí. Esto se debe a que se utilizan levaduras para proteger la bebida de posibles patógenos.
En cambio, sí se pueden conseguir bebidas de diferentes sabores gracias a la maderación. Existen de varios tipos; tanto de frambuesas como de fresas, que siguen el mismo proceso y el resultado es excelente.