Para ello, primero hay que cortar las raíces y retirar la capa exterior para lavarlos. Una vez estén secos se colocan en la plancha de tres en tres y se dejan hacer unos quince minutos, se pone sal y se envuelven en papel de periódico. Una vez han reposado, se retira el papel junto con la primera capa y ya están listos para comer.