Vídeo: Telemadrid | Foto: Madrid Directo

Continúa la guerra entre los vecinos de un edificio de Majadahonda por un patio interior

La semana pasada, María Esther denunciaba en Madrid Directo, la situación de tensión que vive en su piso de Majadahonda a causa de unos vecinos que, según nos cuenta, le insultan y le hacen la vida imposible, arrojando a su patio todo tipo de restos de comida.

La guerra entre vecinos de Majadahonda por un patio: "Me lanzan filetes podridos"
La guerra entre vecinos de Majadahonda por un patio: "Me lanzan filetes podridos"
La guerra entre vecinos de Majadahonda por un patio: "Me lanzan filetes podridos"

La guerra entre vecinos de Majadahonda por un patio: "Me lanzan filetes podridos"

El conflicto vecinal comenzó cuando María Esther impidió a estos vecinos el paso al patio -alegaban que era de uso comunitario y llegaror a pedirle las llaves, según ella-, lo que le valío una denuncia por parte de estas personas. Ahora, el administrador del edificio cuenta su versión para Madrid Directo.

Celestino asegura al programa que la comunidad ha ganado una demanda por unas obras incorrectamente ejecutadas y que provocaban humedades, a lo que fueron condenados los propietarios del bajo.

“En 2015 ejecutaron unas obras que provocaron humedades en el garaje”, comenta a Madrid Directo

Al administrador no le consta que haya insultos racistas ni mucho menos que arrojen restos de comida por la ventana a la vivienda que tiene el uso y disfrute de ese espacio común: “Ningún vecino ha pedido ningunas llaves para acceder al patio”, explica. “No tengo pruebas fehacientes de que nadie haya tirado nada a esta vecina por la ventana”, añade.

En total en el bloque son 11 vecinos. Salvo estas dos mujeres con las que mantiene el conflicto, el resto del edificio apoya a María Esther y dicen que nunca han tenido problemas con el patio. Todos los bloques tienen los mismos patios, sin embargo, este conflicto solo ocurre con ella.

La versión de la dueña del bajo

Por su parte, María Esther afirma tener miedo de levantarse por la mañana y ver lo que han tirado: “No puedo seguir viviendo así en mi propia casa”, explica. Tampoco pueden sacar a los perros por miedo a que les envenenen. Y, por si fuera poco, también recibe insultos racistas y despectivos, según nos cuenta.

“Queremos que nos dejen en paz”

No puede más; se ha planteado poner cámaras, techarlo y cambiar el toldo: “Queremos que nos dejen en paz”, dice la afectada.

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