Control antisuicidio para el 'caníbal de Ventas'

Control antisuicidio para el 'caníbal de Ventas'

Segunda noche en prisión para Alberto, ya conocido como el 'caníbal de Ventas'. Mientras, se siguen conociendo datos sobre su vida en los últimos meses, como que trabajó en un bar donde siguen en estado de shock después de conocer la noticia. También hemos sabido que fue detenido hace seis meses por incumplir la orden de alejamiento de su madre.

Alberto S.G, el joven de 26 años interno en la prisión madrileña de Soto del Real desde el sábado tras, presuntamente, matar a su madre, descuartizarla, introducir trozos de su cuerpo en táperes para después guisarlos y comérselos, permanece en la enfermería de la cárcel sometido al protocolo antisuicidios.

La dirección de la prisión tomó la decisión de que el interno ingresara directamente en la enfermería y acordó poner en marcha el protocolo antisuicidios, lo que significa que el recluso cuenta con la vigilancia de otro considerado de confianza para la prisión y denominado "preso sombra".

Comentó su intención de comerse a su madre

Al detenido, de 26 años, se le imputa un delito de homicidio con el agravante de parentesco. Maltrataba a su madre, consume drogas y sufre problemas mentales. Además, publicitó y compartió sus intenciones asesinas.

En retrospectiva, las rimas que el caníbal de Ventas compartía en Instagram ponen los pelos de punta, como la de “no se la mierda que digo, pero si te quiero enterrar, te entierro”.

Alberto mató, descuartizó y se comió a Soledad. Era la crónica de una muerte anunciada. Llevaba años maltratando a su madre. El último arresto se produjo en agosto, cuando se saltó la orden de alejamiento. “Estoy hasta la polla de la cárcel”, decía en las redes.

Gritos y golpes

Muchos vecinos sabían que había problemas en casa y oyeron gritos y golpes. Por eso le despidieron de un bar a pocos metros de la casa. En ocasiones, dormía en un parque y allí llegó a confesar a unas personas sin hogar que quería comerse a su madre.

La escena que encontró la Policía en su casa era dantesca. Los restos estaban repartidos en táperes. Habría incluso dejado parte del cuerpo en bolsas en la puerta. No se sabe si las bajó él, pero los investigadores han encontrado vísceras en el cuarto de las basuras.

No ha intentado ocultar el crimen y por eso entre las hipótesis está la del brote psicótico.

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