Brendan Fraser se marcha a Tokio para su nueva película. El próximo viernes se estrena Rental family, un melodrama sobre relaciones familiares.
El ganador del Oscar interpreta a un actor en horas bajas que consigue un extraño trabajo: suplantar a parientes en una empresa de familias de alquiler.
Como en el dicho popular: el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. En Japón hay empresas que se dedican a repartir parientes para estos menesteres. Un lejano oriente que cada vez nos es más cercano.
En esta película Brendan Fraser explota el cliché de pez fuera del agua para sumergirse en el ecosistema nipón. Tano que se paseaba por Tokio durante la producción con un traductor de bolsillo.
Su personaje de Rental family es el de un actor resignado que acabará sobreactuando mientras interpreta al padre de una colegiala o a un reportero que entrevista a una antigua estrella del cine con demencia. Y al mismo tiempo se exploran los límite éticos y morales de una sociedad.
El negocio del alquiler de familias comenzó en Osaka en los años ochenta. En Japón existen ahora unas trescientas empresas dedicadas a llenar este vacío emocional. La soledad es rentable.