El roscón de Reyes vuelve a ser el gran protagonista de la Navidad en la Comunidad de Madrid. Durante estos días, las pastelerías artesanas de la región venden cerca de 2,9 millones de roscones, consolidando este dulce como el postre estrella de las fiestas.
Un éxito que se apoya en la elaboración tradicional y en el respaldo de la Comunidad de Madrid al sello de calidad artesano, que distingue a los establecimientos que mantienen los métodos clásicos de producción.
Un ejemplo de ello lo encontramos en el obrador de la pastelería Manacor, en Móstoles, donde la actividad no se detiene. Esta semana, 50 trabajadores comienzan su jornada a las dos de la madrugada para atender la elevada demanda de roscones.
La elaboración sigue un proceso cuidado: harina, huevo y mantequilla se mezclan para crear la masa, que después se divide y se moldea en forma de roscón. Antes de hornearse, se introduce la tradicional figura y la masa reposa en el fermentador durante unas dos horas.
Una vez fermentado, el roscón se decora y se cuece, quedando listo para la venta. En las nueve tiendas de Manacor, el ritmo es frenético y los mostradores se llenan continuamente para responder a los clientes, que no dejan de llegar.
La Comunidad de Madrid refuerza este sector con el apoyo a la modernización y digitalización de 140 pastelerías, a través de una inversión de 1,5 millones de euros desde 2016, además de un paquete de 20 millones de euros destinado a las pymes.
Además, el Ejecutivo regional financia el sello de calidad artesano que concede la Asociación de Pasteleros y que ya lucen 80 pastelerías de la Comunidad de Madrid, garantizando la elaboración tradicional de uno de los dulces más emblemáticos del calendario.