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Un convento pide ayuda para arreglar la máquina que fabrica obleas

El sacerdote de la Iglesia de San Marcos de Jerez de la Frontera (en Cádiz), Carlos Redondo, ha pedido en un vídeo la colaboración a los ciudadanos para ayudar al Monasterio de Religiosas Mínimas de la misma localidad, que está atravesando por una delicada situación económica.

Las religiosas viven de la fabricación de hostias y llevan sin poder dar servicio desde antes del inicio de la pandemia del coronavirus debido a que la máquina de las obleas está rota.

Así es el convento de los Capuchinos de Medinaceli por dentro
Así es el convento de los Capuchinos de Medinaceli por dentro
Así es el convento de los Capuchinos de Medinaceli por dentro

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Está Pasando ha hablado con el párroco Carlos Redondo, quien nos ha contado que las monjas de ese convento viven de esa máquina, “necesitan esa máquina para poder sobrevivir. Cada convento se dedica a hacer algo y este se dedica a eso, por eso es importante”, señala el sacerdote.

“La máquina cuesta unos 20.000 euros”

Como explica el sacerdote, con el coronavirus se suspendieron las misas y como le ha pasado a mucha gente, las dificultades económicas han llegado. Este convento vive y sobrevive de la elaboración de las hostias que se convierten en el cuerpo de cristo en cada eucaristía.

De hecho, durante estos meses de pandemia han sobrevivido gracias a la caridad de la gente y gracias a las hermandades que han recogido alimentos porque ellas no tenían recursos.

Aunque el precio del aparato que fábrica las hostias no es nada barato. es es la máquina oscila de precio entre unos 15.000 y 20.000 euros. Pero nos ha dado la noticia de que gracias a que los medios se han hecho eco de lo sucedido, las monjas han podido recaudar todo el dinero para comprar la máquina.

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