Así se salvaron algunos sacerdotes de la explosión de la calle Toledo

Foto: TELEMADRID |Vídeo: Telemadrid

Ha sido un duro golpe para la Parroquia de La Paloma. El edificio, residencia de sacerdotes y con locales parroquiales y de Cáritas está prácticamente en ruinas tras la explosión de gas. En ella fallecieron Rubén Pérez, el sacerdote de 35 años que resultó herido muy grave, fue intervenido de urgencia en el Hospital La Paz, pero no sobrevivió, y el feligrés David. Ambos tenían la misma edad, 35 años.

Uno de los sacerdotes, superviviente de la explosión y que se encontraba en la quinta planta del edificio, grabó con su teléfono móvil minutos después de la deflagración cómo había quedado todo. No había paredes y la quinta planta había desaparecido. El sacerdote no sabía cómo iba salir de allí, y pide en el vídeo que recen por él.

Rubén, David, Javier e Stefko, las víctimas mortales de la explosión en la calle Toledo
Rubén, David, Javier e Stefko, las víctimas mortales de la explosión en la calle Toledo
Rubén, David, Javier e Stefko, las víctimas mortales de la explosión en la calle Toledo

Rubén, David, Javier e Stefko, las víctimas mortales de la explosión en la calle Toledo

Un fuerte olor a gas

Esta explosión de gas ha sido un duro golpe para la Iglesia y para quienes allí vivían. Avelino Revilla, vicario general de Madrid, conoce bien a los sacerdotes que vivían en el edificio donde ocurrió la deflagración. “Sí, les conozco a todos”, confirma a Telemadrid.

El vicario refiere que le han contado que “la cosa fue rápida, había un fuerte olor a gas y que cuando quisieron darse cuenta había que llamar a los técnicos, pero todo fue rapidísimo y ocurrió la explosión. El párroco estaba en ese momento en el coro de la parroquia. Oyó la explosión, pero a Dios gracias no le ocurrió nada. Tampoco al sacerdote que estaba en la quinta planta (el padre Matías) al que pudieron liberar. Hay que reconocer su serenidad al grabar así esos momentos”.

Una llamada salvó al párroco

“Otros dos sacerdotes estaban fuera –dice el vicario- y Rubén, el fallecido estaba junto con David, estaban abajo y les pilló la explosión de lleno”.

El párroco estaba en la residencia, pero una feligresa le llamó para que bajase para que bajase porque estaba con un carpintero en la zona del coro y eso le salvó. “pues sí, si no me imagino que él hubiera bajado también con el otro sacerdote a ver qué estaba pasando con ese olor fuerte a gas”.

Ayuda a la familia del fallecido

Sobre si se va a plantear alguna ayuda desde la Iglesia para la familia de David que deja a su mujer y a cuatro hijos, Revilla dice que “no cabe duda de que a nadie se le va a dejar desasistido".

"Nosotros -añade- tenemos que evaluar ahora todos los daños, con los técnicos, el servicio jurídico, para salir al paso de esta gran tragedia. Nadie va a quedar sin ser ayudado y mucho menos estando la Iglesia por en medio. Que cuenten con ello en ese sentido”.

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