Arsenio, un vecino de Getafe de 84 años, lleva meses atrapado en una espiral de angustia desde que su inquilino dejó de pagarle el alquiler, acumuló una deuda de cerca de 7.000 euros y, para colmo, le amenazó de muerte. Este lunes, sus vecinos han dicho basta y se han echado a la calle para apoyarle en una protesta.
"Yo he trabajado 15, 16 horas diarias para poder vivir al final un poco bien y que ahora tenga que estar así es fatal", relataba Arsenio hace unos días, visiblemente afectado. Su historia se remonta a 2017, cuando alquiló su piso a un hombre que durante años fue un buen inquilino, pagando puntualmente cada mes.
Todo cambió en abril de 2025, cuando Arsenio comunicó al arrendatario su intención de recuperar la vivienda para volver a vivir allí con su mujer. Fue entonces cuando el inquilino, lejos de facilitar la transición, dejó de pagar el alquiler y los gastos asociados, acumulando una deuda que ronda los 7.000 euros.
Pero lo peor estaba por llegar: Arsenio comenzó a recibir amenazas, como, por ejemplo, si su yerno iba a hablar con él. "Cojo una daga y le corto el cuello", llegó a decirle, sumiendo al anciano en el miedo y la impotencia.
Tres días después de conocer su historia, los vecinos de Arsenio se han concentrado en la puerta del inmueble para mostrarle su apoyo. La protesta, cargada de emoción, ha obligado a intervenir a la Policía ante el temor de que la situación pudiera descontrolarse.
Juan Carlos, sobrino de Arsenio, no ocultaba su indignación: "Me parece muy injusto lo que está haciendo. Es una persona mayor. Ten un poco de conciencia, le hace falta la casa. Es su casa, podría estar aquí con su mujer, con mi tía".
Visiblemente afectado, añadió: "Este tipo de gente se aprovecha de las situaciones. Yo lo consideraba un roble a ese hombre y verle como le estoy viendo me parece difícil".
Un equipo de Madrid Directo habla con el inquilino, ahora okupa. Su versión difiere notablemente. "Yo dije que viniera a cobrar y no quiso cobrar. Nosotros tenemos el contrato fijo hasta el 2027 en septiembre, lo tengo todo en prueba. Nosotros hemos entregado el dinero y hemos intentado conversar y él no quiso cobrar", asegura.
Según su relato, Arsenio les iba a vender el piso y tres meses después se echó atrás. "Nosotros no estamos aquí porque queramos okupar", se defiende. Sin embargo, los hechos son tozudos: adeuda miles de euros a Arsenio y se negó a firmar un acuerdo para abandonar la vivienda.
La situación de Arsenio tiene un componente legal que el inquilino parece ignorar. Aunque el contrato no haya expirado, una ley contempla que el propietario puede recuperar la vivienda si la necesita para sí mismo o para familiares directos, siempre que así conste expresamente en el contrato y se avise con al menos dos meses de antelación. Precisamente ese es el caso de Arsenio, que necesita el piso para volver a vivir con su mujer.
Lo que agrava el caso de Arsenio son las amenazas que ha recibido. De igual manera, la actitud del inquilino durante la protesta vecinal, mostrándose amenazador y agresivo, no ha hecho sino aumentar la preocupación en el barrio.
Mientras tanto, Arsenio sigue sin poder recuperar su hogar. La angustia y la impotencia se han apoderado de él, sus vecinos han prometido no dejarle solo y la protesta de este lunes parecer ser solo el principio.