Vuelve la actividad a un narcopiso en Lavapiés tras su desmantelamiento

  • Los vecinos están cansados de esta situación y aseguran que es imposible descansar a diario
Foto: TELEMADRID |Vídeo: Telemadrid

Los vecinos de una corrala ubicada la calle Tribulete, en el barrio de Lavapiés, viven una auténtica pesadilla. Una vivienda ubicada en la planta baja se ha convertido en un narcopiso que opera a plena luz del día, generando peleas, venta y consumo de drogas, y una inseguridad constante que ha llevado a los residentes al límite de su paciencia.

Hace apenas unos días, la Policía logró desmantelar el punto de venta de droga, pero la alegría duró poco. El juez dejó en libertad a los detenidos y la actividad delictiva ha regresado, sumiendo a los vecinos en la desesperación. "No nos dejan dormir, no nos dejan vivir. Hay veces que más de veinte personas se ponen ahí", lamenta una de las afectadas.

La convivencia se ha vuelto insostenible. Una de las vecinas, que ha visto cómo su vivienda colindante con el narcopiso era vulnerada, relata entre la indignación y el hartazgo cómo ha tenido que improvisar protecciones en su casa.

"No han hecho nada. Se llevaron a la dueña y dejaron ahí supuestamente a una china y a un chino. Me han robado todo: zapatillas, ropa… hasta el agua se la han llevado", denuncia mientras muestra los plásticos que ha colocado para evitar que vuelvan a robarla.

Lavapiés dice no a la "destrucción silenciosa y paulatina" del barrio
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Ana, otra de las residentes que vive pared con pared con el narcopiso, confiesa haber recibido amenazas de muerte. "Yo he recibido amenazas de muerte precisamente por ponerlo en conocimiento de gente y de la policía", asegura.

El ambiente en la corrala es irrespirable. "Botellazos, han llegado a vaciar extintores en toda la corrala… Se está saliendo de madre y eso que la policía actúa", añade Ana. Según nos cuenta, los agentes acuden al lugar entre dos y tres veces al día, e incluso el caso está judicializado. "Hubo una intervención para cerrar el narcopiso. Si está abierto es porque la EMVS lo ha permitido", sentencia.

Un equipo de Madrid Directo se acerca hasta la puerta del narcopiso para hablar con Yoli, la mujer que tiene alquilada la vivienda y a quien los vecinos señalan como la cabecilla del negocio ilegal. Yoli niega los hechos, aunque sí reconoce que la policía la detuvo hace unos días.

Desmantelado un narcopiso en San Blas con tres detenidos
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"Me enrollé con un chico y ha metido a unos okupas. A mí se me ha ido de las manos y me están volviendo loca entre todos, los vecinos y los okupas. Yo me voy a ir dentro de dos días", argumenta.

Los vecinos, sin embargo, no se creen sus palabras. Aseguran que es la misma historia que siempre pone cada vez que la situación se tensa, y que la promesa de irse nunca se cumple.

Mientras tanto, la corrala de la calle Tribulete sigue atrapada entre el trapicheo, la violencia y el abandono institucional. Los vecinos solo esperan que la solución llegue pronto, antes de que la situación estalle definitivamente.

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