Los bosques de encinas y jaras de El Pardo llamaron la atención de los Reyes de Castilla en la Edad Media. Además, su cercanía a Madrid y su rica fauna lo convirtieron en uno de los cotos de caza favoritos de la corte.
Enrique III construyó en el siglo XV un pabellón de caza que Carlos I y Felipe II transformaron en todo un palacio.
A su alrededor se fueron construyendo edificios militares, casas nobles, un teatro e incluso un convento de capuchinos.
En el siglo XX, El Pardo ganó gran peso y relevancia política después de que el general Francisco Franco lo eligiera como su residencia.
Actualmente, su función es alojar a los jefes de estado que vienen a Madrid en visitas oficiales.