Raffaella Carrà fue, sin duda, una artista generacional. Su versatilidad hizo de ella una celebridad completamente polifacética capaz de desenvolverse y triunfar en cualquier escenario posible.
Durante su infancia comenzó a trabajar en el baile y poco a poco saltó de la danza al cine.
En los años 50 (época dorada del cine italiano), estuvo trabajando en producciones italianas.
Su primera gran oportunidad en el ámbito cinematográfico llegaría en el año 65. Por aquel entonces, apareció en Hollywood, ejerciendo como coprotagonista en una película junto a Frank Sinatra.
Posteriormente, volvería a su país natal y trabajaría en otros ámbitos como la radio y la televisión, donde aumentó, más si cabe, su notoriedad.
No obstante, no será hasta los años 70 cuando la italiana construye el personaje que marcó una época: presentadora, bailarina, cantante... Era capaz de hacer de todo y, por lo general, todo lo hacía bien.