Las especias han movido más barcos que el petróleo. La pimienta, el clavo, la canela o la nuez moscada eran auténticos tesoros que se utilizaban incluso como moneda de cambio. No solo daban sabor, sino que eran fundamentales para conservar alimentos.
Durante siglos las especias viajaban por Asia y Europa por rutas larguísimas. Las caravanas podían tardar más de un año. Y cada parada suponía más precio, más aranceles y más exclusividad.
La búsqueda de caminos más rápidos y baratos impulsó los descubrimientos de Cristóbal Colón o Vasco de Gama… así que las especias cambiaron ¡hasta el mapa del mundo!