La investigación del accidente ferroviario de Adamuz sigue apuntando a un fallo en la soldadura entre dos tramos de vía de distinta antigüedad. Sin embargo, documentos internos de Adif cuestionan la versión ofrecida por el Gobierno sobre la supuesta renovación del tramo donde se produjo el descarrilamiento.
Según publica 'The Objective', la vía no fue renovada en el punto exacto del accidente, situado en el kilómetro 318. Los documentos acreditan que no hubo una reposición completa del trazado, sino únicamente el cambio de desvíos mediante empalmes que unían raíles de diferentes épocas.
La información interna de Adif detalla, además, que el raíl nuevo más cercano se encuentra a unos cinco kilómetros de distancia, en dirección a Adamuz, lo que contradice las declaraciones iniciales del Ministerio de Transportes tras el siniestro.
Desde su primera comparecencia pública tras el accidente, el ministro de Transportes defendió que el tramo había sido renovado. Sin embargo, los documentos conocidos ahora sostienen una versión distinta de los trabajos realizados.
Las irregularidades no se limitarían a este punto de la línea. Adif habría redactado con errores las instrucciones sobre soldaduras en las obras de renovación de al menos dos tramos de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla:
- El tramo de Adamuz, donde se produjo el descarrilamiento.
- Otro tramo anterior entre las estaciones de Yeles, en Toledo, y Guadalmez, en Córdoba, según publicó 'Vozpópuli'.
Por su parte, 'El País' informa de que, además de la soldadura que presuntamente falló, existían otras 15 similares en un tramo de unos dos kilómetros, todas ellas uniendo raíles nuevos con otros ya en uso.
Los expertos subrayan la relevancia de estos datos e insisten en que este tipo de uniones requieren un control exhaustivo.
"Por eso las inspecciones son esenciales", advierten los especialistas, que consideran clave revisar este tipo de soldaduras para garantizar la seguridad ferroviaria.