La ciudad estadounidense de Mineápolis vuelve a situarse en el centro de la tensión política y la violencia tras el ataque sufrido por la congresista Ilhan Omar durante un mitin.
Un hombre se acercó a la legisladora y la atacó con un spray en pleno acto público, provocando momentos de confusión entre los asistentes.
En ese momento, Omar estaba pronunciando un discurso en el que pedía la abolición del ICE, el servicio de control de inmigración de Estados Unidos, y reclamaba la dimisión de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional.
El agresor fue reducido y detenido de inmediato por las fuerzas de seguridad presentes en el acto.
A pesar del ataque, la congresista, de origen somalí, no resultó herida y decidió continuar con su intervención, lo que fue recibido con aplausos y muestras de apoyo por parte del público. El mitin prosiguió bajo un mayor despliegue de seguridad.
El suceso se produce en un contexto de alta polarización política y protestas recurrentes en Mineápolis, una ciudad que en los últimos años ha sido escenario de numerosos episodios de violencia y movilización social.
Las autoridades investigan ahora las circunstancias del ataque y los motivos del agresor, mientras el incidente vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad de los representantes públicos en actos políticos.