¿Cómo está afectando la falta de abrazos por culpa de la Covid a los más pequeños?

  • Descubrimos cómo podemos tener una buena relación sin esta muestra de cariño
Foto: Madrid Directo |Vídeo: Telemadrid

Hoy es el Día Internacional del Abrazo, un gesto que además de mejorar nuestro estado de ánimo, según los expertos mejora nuestra salud. La pandemia nos ha obligado a prescindir de ellos y ¿cómo estamos llevando esto?

La maestra Pilu Hernández Dopico, 'El pupitre de Pilu' en redes sociales, nos cuenta cómo ha cambiado la afectividad en los niños pequeños con la pandemia y nos ofrece los mejores consejos para sustituir o compensar la falta de roce.

Al parecer, los que más están padeciendo esta falta son los abuelos, más que los niños, ya que han aprendido a adaptarse a la situación y nos están dando un constante ejemplo de cómo llevar las cosas a rajatabla.

Para los niños que han nacido en tiempo de pandemia se les hace normal vernos con mascarillas. En cambio, los otros niños que sí han vivido el antes y después tienen que estar "las familias para contar que esto será algo pasajero y que podremos volver a darnos esos abrazos y tener el contacto físico que antes teníamos".

Tiene más mérito en los mayores porque han llegado a estar acostumbrados a esos abrazos y besos y lo están echando en falta, así como los progenitores.

¿Cómo los podemos sustituir?

  • Por palabras
  • Por la mirada: una imagen vale más que mil palabras
  • Y sobre todo el tiempo, el tiempo de compartir, de estar juntos. Es carísimo y nos cuesta tanto por la vida de trabajo que llevamos. Si podemos tener tiempo, podemos sustituir esos abrazos.

Si no podemos dar el tiempo de forma presencial, no debemos olvidarnos de las nuevas tecnologías que tanto nos han dado esta pandemia (videollamadas, WhatsApp, redes sociales). Podemos estar lejos, pero a día de hoy estamos cerca.

"Nos hace mucha falta los abrazos"

Durante la pandemia, los niños se han acostumbrado a que los abrazos son invisibles. Podría decirse que se han acostumbrado muy bien. Fueron los primeros que supieron llevar la mascarilla y cuando nos ponen más restricciones no tienen palabras negativas, sino que se adaptan. Sin lugar a dudas, somos nosotros los que estamos aprendiendo de ellos.

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