Madrid suma una nueva propuesta gastronómica de la mano del prestigioso pastelero Oriol Balaguer. El maestro chocolatero acaba de inaugurar un nuevo obrador en la capital con un objetivo muy claro: democratizar la pastelería y acercar la bollería de calidad a todos los madrileños.
Entre los productos estrella de la casa destacan los mini croissants, elaborados de forma artesanal con ingredientes seleccionados y un cuidado proceso de elaboración. "Están hechos a base de pasión y cariño, con las mejores harinas del mercado, buena mantequilla, procedimientos correctos y una fermentación controlada", explica Balaguer mientras finaliza una de las piezas más demandadas del establecimiento.
Una vez horneados, los croissants se cubren con chocolate de origen venezolano al 30% de cacao y se rematan con nibs de cacao que aportan matices de amargor, acidez y una mayor intensidad de sabor.
Pero si hay un producto que despierta auténtica pasión entre los clientes madrileños, esas son las palmeras. "Son mágicas", asegura el pastelero. Su gran volumen, el contraste entre las zonas más tostadas y la capa de azúcar convierten a este clásico en uno de los grandes éxitos del obrador.
La filosofía del proyecto pasa por ofrecer productos artesanos sin renunciar a precios accesibles. "Nuestro sueño es llevar esta pastelería allí donde la gente la quiera apreciar", afirma Balaguer, que busca hacer llegar la alta bollería a un público cada vez más amplio.
Además de su amplia variedad de dulces, el establecimiento también cuenta con opciones saladas para todos los gustos, consolidándose como un espacio gastronómico pensado para cualquier momento del día.
Con esta nueva apertura, Madrid incorpora un nuevo referente para los amantes de la repostería artesanal, donde tradición, calidad y accesibilidad se dan la mano con un objetivo común: hacer feliz a la gente a través de la buena pastelería.