La Capilla del Palacio Real, después de tres siglos, luce de manera diferente.
Hasta ahora era uno de los grandes tesoros escondidos de Patrimonio Nacional. Ahora se ve a la perfección los frescos y la cúpula.
Se han instalado proyectores que modulan la luz dentro de la capilla y la enfocan en todos los elementos para que se aprecie mejor.
Una actuación que logra resaltar todavía más la belleza de esta capilla.