La borrasca Kristin ha descargado con fuerza sobre la Comunidad de Madrid una intensa nevada que ha sido calificada como la más importante desde el histórico paso de la borrasca Filomena en enero de 2021.
El episodio, que ha comenzado en horas de la mañana, ha teñido de blanco numerosos municipios, especialmente de la sierra, provocando importantes trastornos en la movilidad y forzando la suspensión de las clases lectivas.
El cambio de la lluvia a la nieve se ha producido sobre las 10.00 horas, sorprendiendo a los conductores en puntos como San Fernando de Henares, en dirección a la capital. La nieve era visible en la calzada y el tráfico era lento para evitar sustos al volante. La acumulación de nieve ha inundado aceras y jardines en distritos como el Pinar de Chamartín o Arturo Soria.
Los problemas de transporte se generalizaron rápidamente. Los accesos a Madrid, como la carretera de Burgos (A-1), se vieron seriamente afectados, con quitanieves trabajando sin descanso.
"He salido de guardia de Buitrago y he tardado tres horas en llegar por la A-1. He tenido que poner las cadenas y todo", declara un vecino de Las Tablas, uno de los barrios con mayor acumulación.
El colapso también ha alcanzado a las rondas de circunvalación. "La M-40 atascada desde Boadilla hasta aquí. Se suele tardar 20 minutos, esta mañana una hora. No estamos preparados para la nieve", aseguraba un conductor de autobús.
El impacto en la vida diaria fue inmediato. Muchas universidades ordenaron el regreso a casa de los estudiantes. "Hemos ido a la universidad y nos han hecho volver al momento, gente no ha podido ni llegar", comenta una universitaria.
Los comercios también han notado la baja afluencia. "Clientes pocos hoy. Tenemos la mayoría del público gente mayor y es verdad que hemos notado que hemos tenido dos o tres personas solo", declara Sergio, un farmacéutico.
Mientras la nieve caía, un incidente curioso ocurría en el centro de la ciudad: el fuerte viento asociado a la borrasca rasgó la gran bandera de España que ondea en la plaza de Colón. El desperfecto fue detectado rápidamente y la enseña fue retirada para su reparación antes de las 14.00 horas.
A pesar de los contratiempos, muchos madrileños han tratado de ver el lado positivo del fenómeno. "Este mes de enero está siendo bastante completo en cuanto a lluvias y demás, pero sí, que cuaje en Madrid es un poco extraño salvo Filomena. Está bien, pero desde luego hay que tener cuidado, los resbalones lo más peligroso", señalaba un vecino. Otros, especialmente los más jóvenes, han aprovechado para jugar con la nieve.
La nieve acumulada ha provocado retrasos e incidencias en varias líneas de autobús, pero pasado el mediodía, el sol y la normalidad han sido los protagonistas. Así ha sido esta nueva jornada blanca para el recuerdo en la capital.