Cada mañana, salir de Perales del Río se convierte en una auténtica odisea para sus vecinos. Desde las siete de la mañana y hasta pasadas las ocho, la única salida del barrio se colapsa y las retenciones llegan a alcanzar un kilómetro y medio. Un trayecto que normalmente se completa en cinco minutos puede llegar a superar la media hora.
Los vecinos aseguran que llevan años reclamando una alternativa para descongestionar la zona. "Llevamos cinco años reclamando que no hay una salida alternativa en Perales. A día de hoy, somos un municipio de Getafe que no está conectado con Getafe", nos explica una de las residentes.
La situación se ha complicado todavía más con las obras y el cierre de la carretera del Cerro. El tráfico procedente de la M-45 y la M-50 termina concentrándose en esta salida, provocando largas caravanas durante las primeras horas del día.
"Estamos aquí aproximadamente 30 o 35 minutos para salir del pueblo. Estamos muy cansados. Todas las mañanas tenemos que salir mucho antes, cada vez antes", nos cuenta otra vecina.
El problema también afecta al transporte público. Los autobuses quedan atrapados en las retenciones y, en algunos casos, circulan completos, dejando pasajeros en tierra. "Mis hijas se están quedando todos los días y se tienen que buscar la opción del coche", denuncia otra residente.
A las ocho de la mañana, las retenciones todavía continúan y los propios conductores de autobús reconocen que los retrasos son habituales: "Llegamos siempre tarde. A esta hora llegamos siempre tarde".
Los vecinos piden que se amplíe la vía y reclaman, como medida más inmediata, habilitar un carril adicional durante las horas punta para aliviar el tráfico. Una solución que, aseguran, permitiría reducir los atascos mientras llega una alternativa definitiva para la salida del barrio.