Más de 50 tumbas han sido profanadas en el cementerio de Carabanchel para robar crucifijos o elementos de bronce de las sepulturas. Así lo denuncia una de las afectadas que descubrió a la vuelta de las vacaciones el robo del crucifijo que adornaba la tumba familiar. Y no es el primer robo, hace unos años les sustrajeron las asas de bronce de la sepultura.
Son piezas macizas, valoradas en más de 1.000 euros, que los ladrones revenden como chatarra o en el mercado de segunda mano.
Los afectados reclaman más vigilancia en el camposanto.