La viuda de Pablo Escobar: "Las mujeres que amamos demasiado no tenemos ni voz ni voto"

La viuda de Pablo Escobar: "Las mujeres que amamos demasiado no tenemos ni voz ni voto"

Victoria Eugenia Henao, viuda del narcotraficante Pablo Escobar, ha publicado un libro, 'Pablo Escobar. Mi vida y mi cárcel', en el que hace un repaso a los recuerdos de su vida junto al mayor narcotraficante de todos los tiempos. Un hombre temido en Colombia, amante de su familia, infiel, psicópata. Un ejercicio de memoria que debe a sus hijos y a la sociedad colombiana.

"Las mujeres que amamos demasiado pagamos a veces precios muy altos, y uno de ellos es que no tenemos ni voz ni voto al lado de los hombres. Yo nunca lo tuve", confiesa Victoria en una entrevista con la agencia Efe. Se casó a los 15 años con Pablo Escobar. Una de las víctimas de su marido le preguntó en una ocasión: "¿Cómo podía dormir con ese monstruo?" Su respuesta, simple: "Porque lo amaba".

En su libro recuerda que se casó por la Iglesia, en medio de una cultura machista en la que a las mujeres se les enseñaba a seguir a sus maridos sin rechistar. Aún con el libro, sabe que no le perdonarán por no haber abandonado ni denunciado a su esposo. Pero su objetivo es contar la verdad y evitar así que el falso héroe que recrean las series de televisión se imponga.

Pablo Escobar la violó cuando tenía 14 años

Cuenta además que Escobar la violó cuando tenía 14 años. "Tuve una relación con él. Era una niña realmente, no tenía ningún conocimiento de lo que había pasado". No entendía que se trató de una agresión sexual hasta ahora, después de un "trabajo terapéutico" con especialistas, que también le han explicado que su marido tenía comportamientos psicópatas. Tras la muerte de su marido pasó a llamarse Maria Isabel Santos y se fue a Argentina sin los millones que se cree le dejó su marido.

Fue su hijo Sebastián quien le animó a escribir el libro. "Tuvo el coraje de mirar a las personas a los ojos y de pedir perdón a Colombia por todos los horrores de su padre" confiesa Victoria. Hoy puede ver que estuvo sometida. "En su momento, en mi ingenuidad, en mi juventud, en mi inmadurez, no lo pude ver", concluye.

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