Chamberí castizo: un recorrido por los puntos más tradicionales del barrio

  • Los origenes de la tradición popular castiza. Situados fuera de la capital y de España
Chamberí castizo: un recorrido por los puntos más tradicionales del barrio
Plaza de Chamberí |REDACCIÓN

El origen del nombre del distrito de Chamberí, uno de los barrios más castizos de Madrid, se ha explicado desde múltiples teorías. La más compartida se remonta a cuando las tropas de Napoleón se instalaron en las afueras de la ciudad para su ocupación y el regimiento Chambéry (en honor a la capital de Saboya) se asentó en la plaza que hoy recibe su nombre.

De origen francés, pero solo de nombre. Pues más allá del museo Sorolla, la estación fantasma, los Teatros del Canal y la plaza Olavide, donde los madrileños de todas las edades se congregan en terrazas; el distrito es conocido por sus barrios tradicionales y castizos como Almagro, Trafalgar y Ríos Rosas, barrios más burgueses; y Vallehermoso, Gaztambide y Arapiles, barrios más obreros del siglo XIX. Y en todos ellos se puede respirar la noche madrileña. Esta es una recopilación de los lugares más castizos de Chamberí que puedes visitar:

La línea 1

Un mapa está bien, pero los madrileños nos orientamos mucho mejor con un plano del Metro de Madrid, hasta el punto que si no nos dicen la estación en la que vamos a quedar, nos podemos perder. Han pasado más de 100 años desde que Alfonso XIII inauguraba la primera línea de metro que cruzaba desde Cuatro Caminos hasta Sol, atravesando el distrito que nos atañe. Una buena manera de conocer las anécdotas de la ciudad es escuchando ‘100 años de Metro’, una serie de ficción sonora elaborada por Metro de Madrid que te hará sentirte parte del suburbano madrileño.

El agua más “castiza” y pura

La pureza del agua de Madrid es casi tan querida como cuestionada. Antes de adentrarnos en la comida y las tapas, que es lo que a todos nos gusta por igual, hay que saber que en estos barrios se encuentra una de las instalaciones más importantes del Canal de Isabel II. Nació como proyecto de presa, depósito y canal para abastecer con el agua del río Lozoya a cinco veces la población de un Madrid de 1848 . Pero, ¿qué tan cierto es que tenga un sabor distinto? José Miguel Mulet, doctor en Bioquímica y Biología Molecular, afirma que “tenemos mucha suerte" pues Madrid está rodeada de una "sierra llena de zonas graníticas", dificultando que el agua "arrastre muchos minerales".

La ciudad, hasta el siglo XIX, era admirada por su suministro de agua, pero no por su alcantarillado. En estas calles, no solo en Francia, también se escuchaban los gritos de “¡Agua va!”. Pero tampoco fue bien recibida la construcción del sistema de conductos propuesta por Carlos III en el siglo XVIII, provocando una de las sus citas más conocidas: “Mis súbditos son como niños pequeños: lloran cuando se les lava”. Hoy en día, este primer depósito de 1911 de estilo industrial pero con características neomudéjares, se ha convertido en una sala de exposiciones y de fotografía.

Manjares castizos de Madrid

La comida castiza de Madrid, la sección que estabais buscando. Empezamos suave en la glorieta de Bilbao con un Café Comercial, el más antiguo de la ciudad fundado en 1887. Visitarlo es adentrarse en un lugar mágico. Algunos de los mayores intelectuales de la España del siglo XX como Antonio Machado, Ángel González, Edgar Neville o Rafael Azcona mantenían, en la red social de entonces, largas tertulias que eran un auténtico espectáculo.

Después de un café suele apetecer algo menos amargo, algo dulce, por ejemplo. Ya que estamos en busca de lo más castizo, podemos parar en la primera pastelería Mallorca de la ciudad (1931) situada en la calle Bravo Murillo. Desde entonces se ha estado ganando la fama entre los vecinos con sus magníficas ensaimadas y torteles. Si nos quedamos con ganas de más, podemos visitar la heladería familiar Los Alpes, también la más antigua de Madrid (1950) y fundada por un matrimonio italiano. Con más de 80 sabores diferentes siguen respetando la receta artesanal.

En cuanto a restaurantes y tapas, dispones de toda la calle Ponzano para elegir. Aunque la mayoría de las veces la elección dependa de un sitio libre. Muchas de las fachadas de estos locales están hechas de un clásico azulejo con mosaicos tradicionales. Sin decir más nombres, la cervecería más conocida de esta zona es El Doble, tirando cañas desde 1990. Se definen como un local que cuida la calidad de sus producto y porque todas sus conservas son nacionales. Aquí suelen frecuentar también visitas famosas como la de Albert Adriá, verás fotografías de varios famosos colgadas dentro de esta castiza cervecería.

Almagro, el "triángulo de oro"

La calle Santa Engracia, donde nace la calle Ponzano, divide los barrios de Trafalgar y Almagro. Atravesarla significa no dejar de admirar grandes edificios señoriales a la vez que pequeñas tiendas de ultramarinos que, por desgracia, cada vez quedan menos, pero que siguen otorgando a Chamberí esa esencia auténticamente castiza. Esta calle también se ha convertido en un núcleo gastronómico donde puedes ir en zigzag entre locales y no dejar de entrar en sitios interesantes y apetecibles.

Castiza, comercial, animada. El barrio de Almagro es la zona más cara, noble y burguesa de Chamberí, sus palacetes están ocupados por grandes empresas y embajadas, por eso también se le conoce como el "Barrio de las Embajadas". Algunos de los palacios más impresionantes se encuentran en la calle de Eduardo Dato, como el Palacio de Bermejillo, donde está el Defensor del Pueblo; y el Palacete de Osma, actual Instituto Valencia de Don Juan, donde se encuentran documentos mediavales anteriores al siglo XIV.

Vivir en el Madrid castizo

Entre lujos y cerca de la calle Ponzano también está el Palacio de Santo Mauro, sede de uno de los hoteles más lujosos y exclusivos de Madrid, recibiendo visitas famosas como Orlando Bloom, Shakira o Beckham, quien se quedó a vivir hasta medio año. Pero si realmente quieres conocer como viven el resto de mortales en el barrio más castizo de Madrid, concretamente en un típlex con cinco terrazas y una piscina, en el programa de 'Toc Toc...¿se puede?' de la semana pasasda visitamos un increíble piso que, además, tiene vistas de 365º de la ciudad.

Los orígenes poco "castizos" del casticismo

Después de hablar de uno de los barrios más castizos de Madrid y a pocos días para la celebración de la verbena de la Paloma (15 de agosto), la fiesta más castiza de Madrid junto a San Isidro (15 de mayo), nos preguntamos, ¿qué significa ser castizo en Madrid? Probablemente la imagen que mejor lo defina sea ver a chulapos y chulapas con sus mantones de manila y parpusas mientras bailan un chotis al compás de la canción de ‘Madrid’ interpretada, cómo no, por un organillo.

Ahora bien, ¿de dónde viene el concepto? Como narran los autores Marco y Peter Besas, padre e hijo, en la trilogía de ‘Madrid Oculto’, el término “no deriva de «castillo», sino de «casta»: «Lenguaje puro y sin mezcla de voces ni giros extraños»”. Casta, puro, sin mezclas… Solo cabe pensar que el origen de la figura de la chulapa surge de los elementos más “gatos” (término que por cierto se remonta al siglo XI con la reconquista de la ciudad). Pero, ¿qué pasaría si dijera que ninguno de estos elementos es nativo de Madrid?

La procedencia del mantón de Manila, por su nombre, se entiende que no sea precisamente madrileña, más bien de una España imperial y de sus relaciones comerciales con los territorios de ultramar, concretamente con Filipinas, que a su vez traía estas vendas de seda de la mismísima China. El organillo fue importado de Italia por la familia Apruzzese en 1908 y el chotis, como danza, nació cerca de 1830 en Bohemia (Chequia) como esencialmente una polca lenta; pero los alemanes la confundían con una danza escocesa, recibiendo el nombre de “schottisch”. Por supuesto, hoy en día el baile no tiene nada que ver con esa polca, al haberse ajustado al compás de la zarzuela.

Así es, la figura más castiza y pura de Madrid proviene de China, de Italia y de la República Checa. Hasta la canción de 'Madrid' fue compuesta por un mejicano. Sin embargo, a pesar de que la esencia haya nacido fuera de España, Madrid adaptó cada elemento a su propia cultura tradicional. Como pasó con el mantón, sustituyendo los motivos chinos de dragones y paisajes del país oriental por otros más acordes con los gustos y las costumbres hispanas, como rosas, claveles o castañuelas.