Segundo día en el que llegan, eso sí con cuentagotas, vuelos comerciales a España procedentes de Oriente Medio. Los que han conseguido plaza respiran tranquilos al pisar Barajas, aunque con reproches a las embajadas españolas en algunos de esos países.
Dicen que no les han hecho "ni caso" y que no les han dado información, que han tenido que buscar a través de las compañías aéreas. Muchos han tenido un periplo complicado hasta llegar a nuestro país, e incluso algunos han tenido que pagar hasta 1.000 euros para poder viajar.
"Ni un solo vuelo procedente de Dubái lo ha hecho a través de la embajada", se queja una viajera. "No nos cogían el teléfono en la emabajada y lo máximo que conseguimos fue un correo en el que nos decían que hablásemos con nuestra compañía aérea o con nuestro seguro", lamenta otro español recién llegado.