En el corazón de Arganzuela, en el Paseo de Acacias un quiosco ha reabierto sus puertas no solo para vender prensa también para dar una oportunidad laboral a personas en riesgo de exclusión social. Lo han abierto Javier y Jesús. Los vecinos están encantados con la solidaria iniciativa que les ha devuelto su negocio de toda la vida.
Un proyecto solidario que ha permitido a Abdul convertir el quiosco en el trampolín sobre el que saltar a una nueva vida. A sus 25 años, este joven marroquí aspirar a vivir de este puesto de prensa reconvertido en cafetería y librería. Su sueño es consolidar este trabajo y dar a otros inmigrantes esa misma oportunidad.
Abdul es beneficiario del proyecto que dirige un pequeño grupo de jóvenes que también destina cuatro pisos a alojar a inmigrantes.
Son proyectos modestos que tienes un efecto inmediato. Amor sin tilde y SomosTalita se inspira en la solidaridad cristiana para crear espacios de humanidad.