El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregó este domingo la Llave de Oro de la ciudad al Papa en un emotivo acto en el zaguán del Palacio de Cibeles, junto a la calle Alcalá.
Eran las 9.50 minutos de la mañana cuando León XIV era recibido por los Reyes y sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, en el Palacio de Cibeles.
El Papa regaló un rosario al alcalde madrileño que, emocionado, hizo entrega a León de la Llave de Oro de la capital, tras lo que el Pontífice firmó en el libro de honor del Consistorio.
El papa León XIV recogió en el mensaje que dejó escrito en el Libro de Honor del Ayuntamiento de Madrid su deseo de que la capital "siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los auténticos valores humanos".
Tras el acto, el Pontífice mantuvo una breve conversación privada con el alcalde Almeida.
La Llave de Oro constituye la máxima distinción institucional que concede el Ayuntamiento de Madrid. La entrega de este reconocimiento se fundamenta en el Reglamento de Protocolo y Ceremonial municipal, que establece la cesión de la Llave de Oro a los jefes de Estado extranjeros que visitan Madrid como un gesto de cortesía y amistad internacional.
Se trata de una pieza de orfebrería que emula las antiguas llaves de la muralla y representa la confianza y la bienvenida de los madrileños a los mandatarios más relevantes que visitan la ciudad en viaje oficial. Este reconocimiento fue recibido también por Benedicto XVI en el año 2011.
El acto tuvo lugar en el zaguán del Palacio, donde llegó tras recorrer en papamóvil las calles de Serrano, Goya y la Plaza de Colón hasta llegar a Cibeles.
Se trata del máximo reconocimiento de hospitalidad de la capital al Papa en su condición de jefe de Estado.
Es una pieza de orfebrería que emula las antiguas llaves de la muralla y representa la confianza y la bienvenida de los madrileños a los mandatarios más relevantes que visitan la ciudad en viaje oficial, entre ellos al Papa Benedicto XVI en 2011.
Ha sido minutos antes de que el Pontífice se haya dirigido a la icónica Plaza en cuyos alrededores la organización espera que lleguen a congregarse cerca de un millón de personas para escuchar las palabras del Papa en su primera visita de Estado a España.