Es la imagen del día. Más de un millón de personas en la misa del Papa en Cibeles. 1.100.000 personas, según la Delegación del Gobierno; 1.300.000, según la organización que ha tenido que cerrar los accesos. Fuera de las vallas miles de personas seguían la eucaristía.
Ha sido el acto central del viaje del Papa, la Santa Misa. En la celebración han participado 500 sacerdotes y un coro con orquesta de 400 personas. Se han distribuido 460.000 formas consagradas repartidas por 2.300 ministros extraordinarios de la comunión, además de 11.000 voluntarios.
Desde Colón, hasta Neptuno, y desde Gran Vía a la puerta de Alcalá --en un trazado diseñado para simular una gran cruz-- , todas las cales estaban ocupadas por cientos de miles feligreses llegados desde prácticamente todos los puntos de España.
El bullicio festivo durante la larga espera se ha tornado en un respetuoso silencio al dar comienzo la homilia.
Durante la misa, se han alternado instantes de silencio y oración con otros de participación colectiva. Miles de voces han respondido al unísono a las plegarias y cantos, generando una imagen de unidad que muchos asistentes han calificado como uno de los aspectos más emocionantes del encuentro.
El acompañamiento musical ha corrido a cargo de un monumental coro y orquesta compuesto por cerca de 400 voces procedentes del Coro de San Juan de Ávila, la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, la Escolanía de la Abadía de la Santa Cruz y el Coro y Escolanía de la JMJ.
PARAGUAS PARA SEÑALIZAR LA COMUNIÓN
El recogimiento se ha hecho aún más palpable durante el rito de la comunión, otro de los pasajes de más profunda devoción entre los fieles.
Dada la enorme afluencia de fieles, la organización ha desplegado un dispositivo litúrgico para garantizar que el sacramento llegara a todos los que lo deseasen.
Para las personas situadas en los sectores más cercanos al altar provisional y a la plaza de Cibeles, la comunión ha sido distribuida directamente por los presbíteros concelebrantes.
En el resto de los sectores, unos 2.300 ministros extraordinarios y otros tantos voluntarios se han ido desplegando por los distintos sectores para repartir la comunión.
El despliegue ha dejado una de las imágenes más bonitas de la jornada cuando, tras tomar la comunión León XIV en el altar, cientos de paraguas blancos se han abierto simultáneamente en diversos puntos de la marea humana con el objetivo de servir de señal para indicar la ubicación de los puntos de reparto de la comunión.
La afluencia ha sido tan masiva, que fue imposible para muchos llegar a los puntos señalizados.
Tras la conclusión de la liturgia, la plaza de Cibeles se ha convertido en el punto de partida de la procesión del Corpus Christi, encabezada por el Santísimo Sacramento, seguido del Pontífice, cardenales, arzobispos, obispos, laicos y niños que han hecho la primera Comunión este año.
Tras la procesiónm y todavía con el Pontífice en el altar de Cibeles, el público le ha despedido con fuerte ovaciones y numerosos gritos de "Viva el Papa"