Mucha expectación de los medios de comunicación a las puertas del Hospital Gómez Ulla y cierta curiosidad de los vecinos de Carabanchel que pasan frente al centro sanitario de Defensa.
La mayoría de los pacientes que acudían este lunes a sus citas médicas han entrado en el Gómez Ulla con mascarillas. Unos por su enfermedad crónica las llevan habitualmente, otros han decidido extremar el cuidado por los 14 españoles sospechosos de contagio por hantavirus que permanecen aislados en la planta 22.
Los catorce procedentes del barco Hondius pueden comunicarse con sus familiares a través de sus móviles y la planta permanece cerrada a cualquier persona no autorizada.
Sin refuerzo de personal
"Riesgo cero de contacto con nadie" ha señalado a las puertas del hospital el delegado del sindicato CSIF del Hospital Gómez Ulla José García, que ha recordado que los ingresados permanecen con las habitaciones cerradas y a su llegada el dispositivo de seguridad fue "máximo", tanto con seguridad privada como militar, ha añadido.
El CSIF ha señalado que "a fecha de hoy" no han llegado los trabajadores de refuerzo prometidos: "nos dijeron que iban a ser entre 60 y 90 y no ha llegado ninguno".
"Hay un gran malestar, no solo por la preocupación de tener que enfrentarse a un posible virus nuevo, sino porque no ha llegado el personal de refuerzo prometido", ha manifestado el portavoz de CSIF que ha recordado que los contratos de otros 200 trabajadores no se renovarán en los próximos días.