La flota pesquera española ha decidido amarrar sus barcos y paralizar la actividad en los puertos de todo el país en señal de protesta contra las nuevas medidas de control pesquero impuestas por la Unión Europea, que entraron en vigor el pasado 10 de enero y que el sector considera inviables y ajenas a la realidad del mar.
La protesta, que cuenta con la adhesión de cofradías y pescadores de Galicia, Cantabria, Asturias, la Comunitat Valenciana, Baleares y el Mediterráneo, se ha traducido hoy en barcos amarrados y el cierre de lonjas, además de concentraciones y bocinazos en distintos puertos.
Los pescadores rechazan varias de las obligaciones incluidas en el nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca, entre ellas la necesidad de comunicar con al menos cuatro horas de antelación la llegada a puerto y pesar todas las capturas a bordo desde el primer kilo, algo que, aseguran, es imposible de ejecutar en jornadas de pesca cortas o en embarcaciones de bajura.
Según las cofradías, estas exigencias no solo suman una carga burocrática excesiva, sino que pondrían en riesgo la viabilidad económica de la pesca artesanal y de pequeña escala, además de suponer la amenaza de multas cuantiosas si no se cumplen al pie de la letra.
Las protestas se producen con la mirada puesta en la reunión prevista entre representantes del sector y la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura y Pesca, en Madrid.
Allí se espera que el Gobierno traslade las preocupaciones de los armadores y patrones y negocie con Bruselas posibles adaptaciones o flexibilizaciones de las normas.
Mientras tanto, distintas autoridades autonómicas, como la del Principado de Asturias, han pedido una aplicación flexible del reglamento, que tenga en cuenta las características de las flotas de bajura y la pesca artesanal, compartiendo los objetivos de control y trazabilidad pero adaptándolos a la operativa real.
Los pescadores han señalado que, si no se alcanzan acuerdos satisfactorios, el amarre continuará y podrían intensificarse las movilizaciones hasta lograr soluciones que, según ellos, permitan combinar el control con la supervivencia del sector.