El Govern catalán, con dos estrategias opuestas, espera a Sánchez en la mesa de diálogo

  • Artadi (Junts) pide a Aragonès (ERC) que no participe en la mesa de diálogo si Sánchez no asiste
  • El Gobierno designa a seis ministros para la mesa de diálogo con Generalitat
Foto: REDACCIÓN |Vídeo: Telemadrid

El Govern de Pere Aragonès, unido en torno a las reivindicaciones de amnistía y autodeterminación pero con dos estrategias opuestas para alcanzarlas, se prepara para volver a la mesa de diálogo sobre Cataluña, espacio en el que espera que participe el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La reunión se celebrará en Barcelona el jueves o el viernes de esta semana y ambos gobiernos ultiman tanto la composición de sus delegaciones como la fecha y el orden del día del encuentro.

Aragonès encabezará la delegación de la Generalitat, secundado por consellers de ERC como Laura Vilagrà y Roger Torrent, a la espera de que JxCat concrete sus asistentes -el vicepresidente Jordi Puigneró previsiblemente será uno de ellos-, antes de que el Govern anuncie el martes todos sus nombres.

Para Aragonès, la cita representa una oportunidad histórica para plantear una negociación. El president de la Generalitat insiste en hablar de "mesa de negociación" con el Estado para pactar la salida que a su entender resolvería el conflicto: un referéndum de autodeterminación, como el que celebró Escocia en 2014 con el aval del gobierno británico.

Después de una manifestación de la Diada en la que la ANC lo emplazó a culminar la independencia, Aragonès -y su partido, ERC- fía su estrategia en esta legislatura a la mesa de diálogo, en la que, sin embargo, no creen sus socios de gobierno, JxCat, ni sus aliados parlamentarios de la CUP.

La estrategia de JxCat, trazada por el expresident Carles Puigdemont desde Bélgica, pasa por intensificar la "confrontación" con el Estado y, como destacó esta semana la presidenta del Parlament, Laura Borràs, apostar por la vía "unilateral".

Aunque ya no insiste en exigir un "mediador", JxCat sigue sin confiar en una mesa fruto del acuerdo entre ERC y el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez y que solo se llegó a reunir una vez, en febrero de 2020, antes de quedar aparcada por la pandemia.

ERC, que mantiene en el congelador la vía unilateral, pide a sus socios dos años de margen para explorar este diálogo con el Estado, pero tanto JxCat como la CUP y la ANC presionan para dar por muerta la mesa mucho antes, tan pronto como el Gobierno ratifique su negativa a negociar un referéndum a la escocesa.

El Gobierno designa a 6 ministros para la mesa de diálogo y mantiene la incógnita de la presencia de Pedro Sánchez

Al considerar la próxima reunión como un "reinicio" de la mesa, Aragonès considera que debe estar presente Sánchez, que por agenda no lo tendrá fácil, ya que el jueves tiene previsto reunirse en la Moncloa con el presidente de Colombia, Iván Duque, y el viernes viajará a Atenas a una cumbre euromediterránea.

Fuentes del Gobierno consultadas por Efe afirman que hay plena predisposición a que Sánchez pueda estar presente si se considera que su asistencia es útil, si bien aclaran que no se sienten obligados a que acuda por el mero hecho de que esté Aragonès.Recuerdan las palabras del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, este jueves en el Congreso, donde lamentó que JxCat no quiera dar una oportunidad al diálogo. "Criticar a una mesa que no se ha reunido y ponerla en cuestión cuando ni siquiera ha habido ningún avance es realmente extraño", señaló.

A la espera de que Sánchez diga si asistirá a la reunión, el Gobierno ya ha designado a los ministros que seguro estarán: serán el propio Félix Bolaños (Presidencia), Isabel Rodríguez (Política Territorial), Miquel Iceta (Cultura), así como la vicepresidenta Yolanda Díaz (Trabajo y Economía Social) y Manuel Castells (Universidades) y, como incorporación de última hora, la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, para abordar la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, ahora paralizada.

Habrá, pues, tres ministros catalanes en el lado del Gobierno.

Las fuentes consultadas asumen que la paralización de la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat no es una buena noticia para los intentos de acercamiento de posiciones, pero no creen que tampoco vaya a entorpecer el diálogo.

Un diálogo que el Gobierno quiere preservar, siendo consciente de que es una pieza de estabilidad por el apoyo de partidos como ERC a iniciativas como los presupuestos generales del Estado.

Las fuentes del Gobierno recalcan que acudirán a la mesa teniendo claro que no pueden sobrepasarse los límites de la Constitución y las leyes.

Diferentes expectativas

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, lamentaba que "es una pena que Pedro Sánchez no esté en lo importante y otros que le dan apoyo parlamentario puedan contar con cuatro ministros" ya que hay comunidades autónomas que no ha pisado.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha apostado por "hablar en libertad" en la mesa de diálogo sobre Cataluña porque es "esencial en democracia para tejer una agenda común".

El corportavoz estatal de Podemos, Pablo Fernández, ha asegurado que los representantes de su espacio político acudirán a la Mesa de Diálogo sobre Cataluña "sin líneas rojas" y con "predisposición a llegar a acuerdos".

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas ha insistido en que la mesa de diálogo no va a solucionar nada porque es una mesa "de chantaje", de la que solo saldrá ganando Sánchez, y ha defendido, en su lugar, mesas para "salvar a los autónomos, bajar el precio de la luz o sobre la conciliación".

El portavoz del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, ha reprochado al Gobierno que siga adelante con la "mesa de la traición" con Cataluña, donde estarán sentados "los mismos" que durante la celebración de la Diada atacaron la Jefatura de Policía de Barcelona, en Vía Laietana.

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