Pedro Sánchez ha coincidido hoy con su mayor crítico en el PSOE, el presidente de Castilla-La Mancha. Ambos han visitado el puesto de mando del incendio de Guadalajara. Emiliano García-Page, el barón socialista más duro con la corrupción y con la falta de respuesta del presidente, ha evidenciado el distanciamiento que existe entre ambos. Al terminar la declaración ante los medios, se han separado.
Sánchez llegó al puesto de mando unos minutos antes de la hora prevista. Le esperaban el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el alcalde de Tamajón, Eugenio Esteban de la Morena, y los responsables del operativo. No había alcaldes de otros municipios afectados. Tampoco vecinos, salvo alguna persona que observaba la escena desde la distancia y una mujer que, asomada a una ventana, siguió la visita desde su casa y propinó algún insulto aislado.
Durante cerca de una hora, el presidente ha visitado el operativo, saludando uno por uno a efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), del Plan Infocam, bomberos del Consorcio Provincial, Guardia Civil, Sescam y Cruz Roja, interesándose por el desarrollo de un dispositivo que trabaja desde hace siete días para contener un incendio que ya ha calcinado unas 32.000 hectáreas.
Después ha permanecido alrededor de 25 minutos reunido con los técnicos que coordinan las labores de extinción. Ha sido una visita sobria, marcada por el protagonismo absoluto de quienes siguen pendientes de cada foco y de cada reproducción. Apenas se ha alterado el ambiente cuando, durante la comparecencia posterior, sí se ha escuchado alguna frase de reproche dirigida al presidente del Gobierno desde las inmediaciones del recinto.