Lo que un día fue un lugar de risas, chapuzones y días de verano en familia es hoy un basurero a cielo abierto. El antiguo parque acuático de San Fernando de Henares ha sido ocupado por escombros, maleza y vertidos ilegales a escasos kilómetros del aeropuerto de Barajas.
La entrada al parking de aquella desaparecida área recreativa aparece ahora sembrada de kilos y kilos de basura. Una imagen que nada tiene que ver con el bullicio de los niños y las familias que antaño llenaban sus instalaciones. Solo el paso del tiempo y algún que otro recuerdo se mantienen en pie entre la decadencia.
Durante un recorrido por la zona, encontramos a una persona rebuscando entre la inmundicia en busca de aluminio y cobre. El ir y venir de coches es constante en esta área abandonada, un punto negro para los vertidos ilegales en la Comunidad de Madrid.
Nada más adentrarse en lo que fue el parque, la diversión desaparece por completo para dar paso a la suciedad, acumulación de restos de obra, electrodomésticos rotos y todo tipo de desperdicios.
Una estampa de abandono que contrasta con la cercanía del aeropuerto de Barajas, situado a solo unos kilómetros, y con la actividad constante de una de las principales puertas de entrada a la capital.