Con el aroma a incienso impregnando el ambiente y en plena cuenta atrás para la Semana Santa, los talleres de los hermanos Labanda se convierten en auténticos templos de artesanía. Allí, entre hilos de oro y terciopelo, se da forma a algunas de las piezas que lucirán los pasos procesionales en los próximos días.
Uno de los trabajos más destacados de este año son los faldones para el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una pieza de casi tres metros que se elabora con meticulosa precisión. "Es una obra completa, aunque aquí se vea recogida. Lleva muchísimas horas de trabajo", explica Arturo, uno de los artesanos.
La técnica empleada, conocida como aplicación, combina tisú de oro y plata recortado, relleno y posteriormente perfilado con detalles como lentejuelas, cada una sujeta individualmente con canutillo. "Son horas y horas, pero el resultado es muy bonito", señala Arturo, mientras muestra los delicados acabados.
El bordado también incorpora simbolismo y color. Flores de la pasión, con tonos blancos y púrpuras, evocan tanto la primavera como el significado religioso de estas fechas, aportando profundidad a cada diseño.
En paralelo, otras piezas como banderines y estandartes toman forma bajo las manos de Pablo, quien trabaja con técnicas tradicionales similares al bolillo, entrelazando hilos de oro sobre terciopelo. Algunas partes incluso imitan la orfebrería mediante el uso de cartulina y capas sucesivas de hilo, logrando relieves sorprendentes.
Miles de puntadas, horas de dedicación y una precisión casi artística convierten cada pieza en un auténtico lienzo textil. Un trabajo silencioso y minucioso que, sin embargo, será protagonista cuando las procesiones recorran las calles y la Semana Santa cobre vida.