Justo ayer se abrían las puertas de la Basílica de Medinaceli, hoy a las 21:39 sigue una enorme cola de fieles esperando para poder ver al Santo. De todas partes de España llegan personas y no importa el viento o la lluvia.
Y es que en pocos minutos, el último se convierte en el primero, pues no para de llegar más y más gente. Y es que no hay hora para cerrar las puertas de la Basílica, dice un viejo dicho que las puertas se cerrarán cuando pase el último fiel.