Vídeo: Telemadrid | Foto: Redacción

El mar de Madrid está en Aranjuez

Cultura, ocio, gastronomía... Madrid es una ciudad de gran riqueza y atractivo capaz de atraer a miles de turistas de todo el mundo cada año. Sus importantes museos como el Prado, sus bulliciosas calles llenas de vida como la Gran Vía o su multitud de edificios históricos son algunos de los aspectos que convierten a la capital española en una ciudad única.

Pero si algo le falta a Madrid es precisamente lo que nos recuerdan The Refrescos en su pegadiza letra: "Aquí no hay playa". Y es que su situación geográfica en el centro de la península dificulta el acceso directo al mar del territorio madrileño.

Sin embargo, a lo largo de los siglos, han aparecido proyectos con el propósito de dotar a Madrid de su propio litoral. Uno de esos proyectos es el del Mar de Ontígola.

Fuente de riego del Real Sitio de Aranjuez

El Mar de Ontígola es un humedal situado a las afueras de Aranjuez, camino de la localidad toledana de Ontígola que da nombre al lugar. Esta laguna artificial es el centro de un espacio declarado como Reserva Natural en 1994 bajo el nombre de El Regajal-Mar de Ontígola.

Además de su riqueza natural, esta reserva presenta importantes valores históricos, culturales y arquitectónicos como resultado de su estrecha relación con el Real Sitio de Aranjuez, al que el Mar de Ontígola estuvo abasteciendo de agua desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX. Además, en la construcción de su presa de estilo renacentista, que marcó un hito en la historia de la moderna ingeniería hidráulica, participaron arquitectos como Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.

El agua del Mar de Ontígola es salada debido a la naturaleza del suelo en el que se encuentra

Para conocer el origen del lugar hay que remontarse al año 1552, momento en el que, el aún príncipe Felipe II ordenó la creación de "una laguna muy grande en el arroyo de Ontígola, y otros dos o tres pequeños en el de hacia Ciruelos, para que vengan a ellas aves para la altanería".

El embalse fue concebido como una fuente de riego de los cercanos jardines y huertos del Real Sitio de Aranjuez. Sin embargo, también presentó un fin lúdico. En él se practicaba la navegación recreativa y se celebraban torneos, fiestas y juegos, como el de los despeñaderos.

Con el paso del tiempo se añadieron nuevas infraestructuras: una isla artificial, un cenador, un embarcadero, un puesto de tiro y una plaza de toros en las inmediaciones. También se llevaron a cabo obras hidráulicas para optimizar el caudal del estanque y sus canalizaciones.

Una de las reservas de mariposas más importantes del mundo

Poco a poco el Mar de Ontígola pasó de ser un centro de ocio a convertirse en la reserva biológica que es en la actualidad. En el año 1994 fue declarado como Reserva Natural bajo el nombre de El Regajal-Mar de Ontígola y, a día de hoy, es uno de los ecosistemas más importantes del sur de la Comunidad de Madrid.

Integrado en la Red Natura 2000, este espacio está considerado como Zona de Especial Protección de Aves y Lugar de Interés Comunitario: a la gran variedad entomológica de la zona hay que sumarle la vegetación palustre que da refugio a numerosas aves acuáticas, además de constituir una de las reservas de mariposas más importantes del planeta.

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