Hoy, Juan Luis Álvarez comenta tres series de detectives especialmente interesantes: Uno clásico, otro complicado, pero de exquisita precisión y un tercero que se gana la vida limpiando una comisaría, aunque en realidad tiene cociente de genio. En la variedad...
Luther (Reino Unido, 5 temporadas y 20 capítulos en Prime - BBC y un largometraje en Netflix)
Protagonizada por Idris Elba, como el complejo investigador Luther, el caso que abre la serie —un crimen perfecto cometido por una mente fría y fascinante— introduce a Alice Morgan (Ruth Wilson) como espejo perverso que lo acompaña como una especie de conciencia retorcida.
En la segunda, la trama se vuelve más oscura: Luther intenta reconstruir su vida mientras se enfrenta a asesinos que parecen diseñados para poner a prueba sus límites morales y en la tercera, el cerco se estrecha y la policía empieza a investigar sus métodos...
Lo mejor: La increíblemente carismática Ruth Wilson y el todoterreno Idris Elba.
Lo peor: Que hay quien no se acostumbra a que los británicos tienen otro ritmo a la hora de narrar.
Higt Potential (Estados Unidos, 2 temporadas, 31 episodios en Disney +)
Una mujer con una inteligencia extraordinaria, pero una vida cotidiana caótica, se convierte en la pieza inesperada que ayuda a resolver casos policiales que parecían atascados.
Se trata de una limpiadora de la policía con un coeficiente intelectual desbordante y una intuición casi instintiva para leer escenas, personas y patrones. La dinámica con el equipo policial aporta humor, fricción y una tensión emocional que se va afinando episodio a episodio.
Lo mejor: Su tono ligero sin ser superficial, divertido sin caer en la caricatura, y con una protagonista que resulta magnética por su mezcla de torpeza cotidiana y genialidad fulgurante.
Lo peor: Su tendencia a repetir la fórmula: caso semanal, intuición brillante, giro final.
Inspector Morse (Reino Unido,12 temporadas, 33 capítulos, entre 1987 y 2000, todas en Prime)
Inspector Morse |Enseridos
Inspector Morse es una de esas series que no se apresuran. Construye un universo donde cada caso es menos importante que la atmósfera, el carácter y la mirada del propio Morse: un hombre culto, irónico, solitario, amante de la música clásica y de la cerveza, que parece investigar tanto a los demás como a sí mismo.
Cada temporada desentraña un crimen en Oxford, un entorno académico o social lleno de secretos, y Morse avanzando entre pistas con una mezcla de intuición y obstinación.
Lo mejor: Su aroma a clásicos de la BBC. Su elegancia, la ambientación en Oxford, la música, el ritmo pausado, la inteligencia de los diálogos y la interpretación de John Thaw, que convierte al personaje en un hombre lleno de matices.
Lo peor: ¿Es este Morse, a diferencia del de Endeavour, su versión moderna, demasiado hosco?