Le impiden matricularse en la Universidad ESCUNI porque va en una silla de ruedas por su discapacidad

Foto: TELEMADRID |Vídeo: Telemadrid

María Blanco es educadora social y tiene una discapacidad física que le hace ir en silla de ruedas eléctrica. Decidió matricularse en Educación Infantil para tener más salidas laborales en ESCUNI, una universidad privada adscrita a la Complutense.

En la jornada de puertas abiertas que todas las universidades tienen antes de empezar la matriculación le dijeron que no había ningún problema. Pero el 25 de mayo cuando iba a hacer la reserva le dijeron que no estaba admitida en el grado porque no podía cursar la asignatura de educación física, ni artes plásticas y música, que tampoco podían ayudarla a ir al servicio y que no podría hacer prácticas porque no podría encargarse del cuidado de un niño por ir en silla de ruedas.

Sin poder cursar el grado

María Blanco dice a Buenos Días Madrid que “se me quedó el cuerpo fatal y es que no me dieron tiempo ni a explicarme. Dicen que no puedo matricularme porque no voy a poder llegar a hacer una serie de competencias del grado como puede ser educación física, artes plásticas y música”.

“También me dicen que a la hora de hacer las prácticas no las voy a poder realizar bien porque creen que no me voy a poder encargar de un niño si sale corriendo o se cae. Y para añadir más cosas dicen que no puedo acudir al baño si necesito ayuda y que ese servicio no lo tienen”, relata.

“Yo ya no quiero entrar en esa Universidad porque me sentiría supermal, y lo único que pido es que, por favor, para las personas siguientes que puedan acceder a ese grado y que les den una oportunidad, porque somos como otras personas cualquieras”, señala.

Oficina de inclusión

Maria subraya que cuando le dijeron que no por su condición de movilidad reducida, llamó a la oficina de inclusión de la Universidad Complutense, se reunió con ellos y le dijeron que ESCUNI les había dicho que ella tenía problemas en las extremidades inferiores y superiores.

Ella niega tener problemas en las manos, aunque sí reconoce que le cuesta un poco más que a los demás hacer determinadas tares. Al final en la oficina de inclusión le dijeron que podría hacer el grado adaptándole la educación física. Pero ESCUNI le dijo que finamente no podría matricularse. Dice que al ser una universidad privada la Complutense no puede hacer nada.

María se siente discriminada por tener movilidad reducida y asegura que se ha sentido “muy mal”. Ya no quiere estudiar otra carrera allí por el daño que le han hecho a pesar de que su madre y sus tías estudiaron allí y de que estas últimas se dedican a la educación.

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