El campo se queda sin veterinarios: "Trabajamos todos los días, sin horarios ni festivos"
Los veterinarios rurales tienen que afrontar condiciones laborales muy exigentes, sin horarios fijos y soportando las inclemencias del tiempo
Foto: TELEMADRID |Vídeo: Telemadrid
REDACCIÓN
Faltan veterinarios rurales y cada vez resulta más complicado cubrir estas plazas. Mientras la mayoría de los profesionales desarrolla su carrera en entornos urbanos, el campo sufre una escasez creciente.
Hasta el 71% de los veterinarios trabaja en la ciudad, centrados principalmente en animales de compañía. Solo una parte minoritaria elige el medio rural, donde las condiciones laborales son muy diferentes.
Quienes optan por el campo recorren grandes distancias para atender al ganado, yendo de explotación en explotación, además de afrontar jornadas marcadas por la disponibilidad constante. Trabajan todos los días de la semana, bajo el sol o la lluvia, sin importar las condiciones meteorológicas.
Es una profesión que exige vocación, ya que los veterinarios rurales no tienen horarios fijos ni festivos y deben estar preparados para cualquier aviso, sea la hora que sea.
"Con el tema de los horarios, la vida personal se acota mucho"
Ismael y Daniel, hermanos y veterinarios rurales, nos exponen esta realidad a través de la historia de Burlesca, una potra de un año. "El 1 de enero se clavó un clavo en el caso que le tocó un hueso importante y tuvo una infección severa", cuenta Ismael. A pesar de ser un día festivo tan señalado, "nos llamaron por la mañana, cuando toda la gente está pasando la resaca, y le hicimos una serie de diagnósticos".
"No hay horarios", subraya Daniel. "Con el tema de los horarios, la vida personal se acota mucho. No todo el mundo entiende que tengas que estar trabajando a cualquier hora, que te llamen cuando estás en una cena con amigos, con pareja, y tengas que salir corriendo", nos detalla.
A este problema de los horarios se suman las inclemencias del tiempo, ya que ellos trabajan en la calle. "Hay fincas a las que llegas y atrancas con la furgoneta y tardas dos horas en salir de allí porque estás metido hasta las orejas. Barro, agua...", relata Daniel.
"Nos gusta, esto es un veneno. Se te mete en la sangre y es un veneno"
No obstante, "nos gusta, esto es un veneno. Se te mete en la sangre y es un veneno: tú lo tienes dentro y vales o no vales. Es vocacional y no todo el mundo aguanta, la gente abandona porque psicológicamente es duro", remata Ismael sobre el trabajo de veterinario rural, una profesión imprescindible y cada vez más difícil de cubrir.