El juicio oral por el 'caso Vivotecnia' quedó este viernes visto para sentencia tras la celebración de las dos sesiones previstas en el Juzgado de lo Penal número 30 de Madrid. Las acusaciones mantienen su petición de condena por dos delitos de maltrato animal, relacionados con procedimientos realizados sobre un conejo y varias ratas utilizados en experimentación.
Este caso se destapó en abril de 2021, cuando la ONG Cruelty Free International presentó una investigación con imágenes que desvelaban vulneraciones en la legislación sobre bienestar animal en el laboratorio de Vivotecnica, ubicado en Tres Cantos. Después, la Comunidad de Madrid interrumpió su actividad tras realizar una inspección y hallar indicios de maltrato animal.
Durante el juicio oral se analizaron las grabaciones realizadas en el interior del laboratorio por una trabajadora que documentó prácticas que consideró incompatibles con el bienestar animal. La validez de estas imágenes ha sido uno de los principales ejes del juicio.
La Fiscalía defendió la licitud de las grabaciones al considerar que fueron realizadas en un entorno estrictamente laboral y sin vulneración de derechos fundamentales, y sostuvo que no existe ningún indicio de manipulación de los vídeos y que las imágenes muestran animales conscientes durante determinados procedimientos que requerían anestesia profunda.
Uno de los acusados está siendo juzgado por un procedimiento de eutanasia practicado a un conejo que, según la acusación, no se encontraba correctamente sedado y cayó del sistema de sujeción tras recibir la inyección, sufriendo lesiones graves e incluso la muerte.
El segundo realizó presuntamente punciones retroorbitales a varias ratas sin anestesia adecuada, provocándoles sufrimiento y posibles lesiones oculares.
Miedo
Durante el juicio declararon distintos peritos especializados en bienestar animal y experimentación animal. El tribunal admitió también la pericial aportada por Faada (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales), elaborada por uno de los mayores expertos estatales en ciencias de animales de laboratorio, con más de cuatro décadas de experiencia en dirección de animalarios, investigación biomédica y evaluación de proyectos científicos.
Este experto sostuvo tanto en su informe como en sede judicial que varios de los procedimientos observados en las grabaciones no serían compatibles con una sedación adecuada y que los movimientos observados en los animales reflejarían respuestas conscientes de dolor, estrés o intento de escape.
Durante su informe final, Ana Cal, una de las letradas de la acusación popular por Faada y AnimaNaturalis, y que preparó el caso junto a las abogadas Anna Estarán y Sandra Vega, defendió que las pruebas practicadas evidencian vulneraciones de los protocolos de bienestar animal y un contexto de normalización del sufrimiento dentro del laboratorio.
Esta letrada sostuvo que los vídeos reflejan un clima de miedo, indiferencia y pérdida de empatía hacia los animales utilizados en experimentación.
Asimismo, cuestionó la estrategia de las defensas, que han intentado responsabilizar a la testigo protegida e incluso insinuar que habría provocado deliberadamente las situaciones grabadas.
En relación con los hechos enjuiciados, defendió que las pruebas periciales acreditan tanto la falta de sedación adecuada en las ratas sometidas a punciones retroorbitales como graves irregularidades en el procedimiento realizado al conejo.
La letrada destacó especialmente una de las expresiones recogidas en las grabaciones ("me parece a mí que se va a quedar ciega ahora mismo") por considerar que evidencia la consciencia del riesgo de lesión que implicaban las prácticas realizadas.
"Este juicio no ha juzgado todo lo que ocurrió en Vivotecnia, pero sí ha conseguido romper el silencio sobre una realidad que hasta ahora permanecía oculta. El impacto social y jurídico de este caso ya es irreversible", según Anna Estarán, abogada de Faada.
Opacidad
Por su parte, Yolanda Morales, portavoz del Partido Animalista Pacma, señaló que, "independientemente del resultado de este juicio, esta es una oportunidad de visibilizar el drama de los animales explotados en experimentación y generar conciencia social sobre esta realidad".
"El 'caso Vivotecnia' ha puesto sobre la mesa una vez más el necesario debate sobre un sistema de control que consideramos opaco y que podría permitir situaciones de sufrimiento evitable bajo apariencia de legalidad", apuntó Cristina Ibáñez, abogada de AnimaNaturalis.