Debate electoral entre los candidatos a presidir la Comisión Europea

Debate electoral entre los candidatos a presidir la Comisión Europea

De las elecciones del próximo 26 de mayo también saldrá el nuevo presidente de la Comisión Europea. Los 6 candidatos mejor posicionados para presidir la Comisión Europea debatieron en la noche de este miércoles en Bruselas y expusieron sus receta para el futuro de la Unión Europea, con una gran ausencia: la de la ultraderecha.

Los candidatos de los partidos políticos para presidir la Comisión Europea (CE) confrontaron sus visiones para el futuro de la Unión Europea en un debate de tono mayoritariamente proeuropeo en el que no tuvieron representación los eurófobos y la extrema derecha, al alza en los sondeos.

Manfred Weber (Partido Popular Europeo), Frans Timmermans (Partido Socialista Europeo), Jan Zahradil (Conservadores y Reformistas), Margrethe Vestager (Alianza de Liberales y Demócratas por Europa), Ska Keller (Los Verdes) y Nico Cué (Izquierda Europea) representaron a sus partidos.

El debate duró hora y media y se estructuró en torno a seis bloques temáticos.

Cambio climático

Timmermans puso sobre la mesa una alianza entre fuerzas que quieran dar prioridad a las políticas climáticas en la próxima Comisión, a la que invitó a los grupos de izquierda, ecologistas y liberales, "desde Tsipras hasta Macron".

Zahradil pidió evitar los "objetivos no realistas" para la reducción de emisiones, mientras que Cué advirtió de que no se está atacando a los "grandes contaminantes" que causan un 70 % de las emisiones a nivel internacional.

Inmigración

Populares y liberales pusieron el acento en encontrar una solución de toda la Unión Europea para hacer frente a la llegada de inmigrantes y refugiados, mientras que socialdemócratas, ecologistas e izquierda centraron sus discursos en denunciar las muertes en el Mediterráneo.

El contrapunto lo puso el eurocrítico checo Jan Zahradil, quien dijo que "nunca repetiría el mismo error de la actual Comisión Europea", en referencia a las cuotas para que los países acojan refugiados.Consideró que ese sistema "solo profundiza la división entre el Este y el Oeste" de la UE y apostó por que cada Estado miembro decida si concede el asilo.

El papel de la UE en el mundo

Keller criticó que la UE no esté siendo "coherente" si es uno de los mayores donantes de ayuda humanitaria y a la vez exporta armas a dictaduras, y reclamó que se defiendan los derechos humanos "en cualquier sitio y momento"; y Cué advirtió de que los tratados de libre comercio "suelen debilitar a Europa porque no conseguimos que nuestros socios cumplan con nuestros estándares sociales y ambientales".

Vestager afirmó que si Europa da acceso a sus mercados a otras potencias y exige una competencia justa en su territorio, también debe poder entrar en otros mercados y defender a sus empresas fuera de la UE.

Timmermans, por su parte, destacó que es la primera vez en la historia que el presidente de Estados Unidos piensa que le compensa tener una UE dividida y pidió "mantenerse unidos contra Trump y Putin".

Populismo

Sin la presencia de voces eurófobas y con un único candidato ligeramente euroescéptico, Zahradil, el debate se centró en la relación de los partidos tradicionales con el populismo y en cómo reformar la UE.

Weber insistió en impulsar un mecanismo vinculante en defensa del Estado de derecho para atajar situaciones como las de Polonia o Hungría, mientras que Zahradil reclamó una Europa "que haga menos, pero mejor" y no "una respuesta universal para todo".

Keller, por su parte, criticó que el PPE colabore con extremistas en países como Austria y subrayó que "el problema es el nacionalismo", mientras que Timmermans reconoció que los actuales votantes de los populistas son exvotantes del resto de partidos y asumió la culpa de no haberles convencido "para que se quedaran".

Economía y empleo

Weber defendió que países que han aplicado políticas de austeridad, como Alemania o Austria, han tenido buenos datos económicos, y recalcó que la juventud pide buenos trabajos y salarios y no un salario mínimo europeo.

Zahradil subrayó que son las empresas y no la Comisión Europea las que crean trabajo, y defendió soluciones adaptadas a cada Estado miembro.

La izquierda y los ecologistas criticaron las políticas de austeridad y sus consecuencias para la población, mientras que los socialdemócratas defendieron un salario mínimo que ascienda al 60 % del sueldo medio de cada país.

El checo Zahradil preguntó a Timmermans si está de acuerdo en que los diferentes niveles de desempleo en los Estados miembros son un "muy buen ejemplo" de que los países crean mejores soluciones que la UE."¿Estarías de acuerdo en que si hubiéramos aplicado el mismo razonamiento sobre los fondos estructurales para los nuevos Estados miembros hace quince años la República Checa no sería tan próspera hoy?", respondió Timmermans.

Fiscalidad

Vestager reclamó impuestos a las digitales y un mínimo común en los impuestos sobre sociedades, una propuesta que también apoyó Timmermans, quien aseguró que países como Irlanda se darán cuenta de que gravar débilmente a las empresas "acabará haciéndoles daño".

Zahradil reclamó que la competencia de imponer impuestos a las compañías siga recayendo en los países y rechazó una tasa paneuropea en el ámbito digital, mientras que Weber dijo que hay "áreas especiales", como la digital, en la que hace falta "un rol europeo".

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