La Víctima Número 8 llega a su ecuador con una cacería en pleno bosque de Bilbao

La Víctima Número 8 llega a su ecuador con una cacería en pleno bosque de Bilbao

Llegamos al ecuador de la apasionante historia que os venimos contando en las noches de los miércoles en Telemadrid, y todas y cada una de sus ramificaciones están en su punto álgido.

A Omar Jamal, el personaje central de la serie, las cosas no le pueden ir peor: secuestrado, aterrorizado y torturado...cuando ha logrado escapar, ha intentado contactar con aquellos en quienes confía. Sin embargo, las cosas no han salido como esperaba.

Su novia, Edurne, está entrando en bucle y, pese a lo espabilada que es, empieza a ver que le faltan opciones. Por su parte, Adila -la madre de Omar- teme, y con razón, que si su hijo se entrega lo asesinen antes de que pueda decir una sola palabra.

Pero al menos, como todas las personas que son inteligentes y por tanto no necesitan tener siempre razón, la inspectora a cargo de la investigación comienza a manifestar dudas sobre lo que está pasando, aguijoneada por cierto periodista que sabe más por perro que por viejo, que también...

Así las cosas, en el capítulo 4 de La Víctima Número 8, nos vamos a encontrar en medio de una cacería en el bosque de inesperados resultados. Vamos a conocer la oscuridad y la cobardía que se esconde tras un tipo incapaz de hacer nada por sí mismo que no sea conspirar para robarle a su hermano cuanto poseyó en vida. Él es la víctima número ocho del título y todo se orquestó para disimular su asesinato. Sin embargo, ha dejado su legado detrás: el padre del hijo que espera la inspectora y que con tanto trajín está empezando a dar problemas.

Mientras tanto, unos mensajes misteriosamente borrados de un móvil son la mejor pista, la que demuestra que las cosas no son en absoluto como parecen ser. ¿Alguien seguirá tirando de ese hilo? ¿O ya se encargarán algunos de que no sea así?

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