Vídeo: Telemadrid | Foto: REDACCIÓN

El waterpolista Víctor Gutiérrez: "¿Cuántos futbolistas hay que hayan salido del armario?"

Seguro y muy sereno, dice estar comenzando a sentir, a sus 29 años, el paso del tiempo. Tal vez porque lleva mucha experiencia acumulada a pesar de su corto trayecto. El jugador de waterpolo Víctor Gutiérrez ha abierto la puerta de su casa familiar a 'Toc, toc, ¿se puede?'. Y hemos podido conocer mejor quién es ese joven que decidió seguir su camino y ser libre a pesar de los estereotipos que aún siguen existiendo en el mundo del deporte en equipo.

Sin barreras a sus sueños

El mundo es de quien lo sueña y lo pelea. Es algo que tiene claro este atlético que salía de niño a la terraza para escuchar el clamor del Vicente Calderón cuando su equipo marcaba. Tal vez ese lema atlético de 'coraje y corazón' también llevó a Víctor a seguir su sueño hasta conseguirlo. Y no solo se convirtió en jugador de waterpolo, sino en uno de los mejores.

Víctor nos enseña el salón de la casa de sus padres, en donde él creció, y a donde sigue viviendo desde Barcelona siempre que puede. "Yo soy un enamorado de Madrid", nos dice.

En el salón, destacan unas figuras de porcelana de Don Quijote y una Menina. Guardan una entrañable anécdota: "Mi madre trabajaba en Iberia y traía estas figuras. Nos hacía regalar una a cada profesor, y nos moríamos de vergüenza".

Víctor asegura que siempre ha sido buen estudiante. "Siempre he aprobado todo, nunca he repetido ningún curso". Está graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual y va por su segundo máster. "Yo creo que el deporte lo que me ha dado es que sea una persona aplicada".

"Yo soy un enamorado de Madrid"

La casa tiene 125 metros cuadrados, tres habitaciones y una terraza. Su habitación tiene una ventana que da a la terraza, y es el lugar donde atesora sus premios: copas, medallas... y el trofeo de 'pichichi' de la liga de waterpolo (lo ha conseguido durante tres ligas seguidas).

Víctor ha sido subcampeón de Europa sub18 y subcampeón del mundo sub20 con la selección. Pero guarda especial cariño por el primer trofeo que ganó en un campeonato en Zaragoza. Tenía 12 años.

Hablar de sexualidad sin miedos

En su cuarto guarda también la condecoración 'Juegos del Orgullo'. "Me la dieron el año que decidí 'salir públicamente del armario', en 2016. La Asociación GMadrid Sports, que es LGTBI del deporte, me nombró embajador".

Víctor se convirtió en el primer deportista español de élite de un deporte de equipo en hablar abiertamente de su homosexualidad sin ningún miedo. De hecho, también se ha formado como educador en 'Deporte y diversidad' y reconoce que aún queda mucho camino por delante en el mundo del deporte:

"¿Cuántos deportistas de alto nivel conocemos fuera del armario? ¿Cuántos futbolistas hay? ¿Qué ha cambiado el deporte en 40 años? Nada". "Todavía nos tenemos que poner las pilas en muchos ámbitos".

Víctor mide casi dos metros y su altura le pone difícil el tema del vestuario. Nos enseña con humor cómo tiene que llevar las cazadoras. Muchas prendas se las tienen que hacer a medida, sobre todo las camisas, que no entienden de espaldas tan anchas como la suya.

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En la cocina guarda un bote lleno de su 'pequeño vicio': los caramelos de menta. "No son de viejos... son de personas hipster", nos dice entre risas.

La visita termina en la terraza, desde donde ser ve muy cerquita la Puerta de Toledo, y donde Víctor recuerda, al tiempo que nos enseña una planta 'rojiblanca', sus tardes y noches de partidos atléticos.

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