Nueve jóvenes madrileños con necesidades especiales han protagonizado todo un reto: hacer el Camino de Santiago. Con un triciclo adaptado y acompañados de nueve voluntarios los pequeños han conseguido demostrar que la superación no tiene barreras.
Entre los diagnósticos diversos: autismo y enfermedades raras. Pese a ello, no le ha impedido pedalear unos 30 kilómetros diarios. Además de los voluntarios, también han estado en todo momento acompañados de una enfermera, un médico y estudiantes que actúan como animadoras.
La iniciativa ha contado con la colaboración de DisCamino, una entidad de viguesa con bicicletas y triciclos adaptados.