La vida en Cañada Real puede ser muy difícil. No solo por las duras condiciones de vida; también por los problemas derivados de la mezcla cultural. El Ayuntamiento de Madrid ha formado casi un centenar de vecinos como mediadores para evitar conflictos y servir de enlaces con administraciones y ONGs.
Son agentes claves para llevar a buen puerto, por ejemplo, los realojos, o para la escolarización de los 4.000 mil menores que viven en la Cañada Real.
El programa de mediadores nació en 2014 con el realojo del poblado rumano del Gallinero.